En medio de tensiones con Irán, Trump rechazó presiones por las legislativas

Mientras avanzan las negociaciones, el republicano descartó aliviar sanciones y rechazó cualquier control iraní sobre el Estrecho de Ormuz.

En medio de tensiones con Irán, Trump rechazó presiones por las legislativas

Trump defendió su estrategia con Irán y negó temor al costo político.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este miércoles que confía en alcanzar un acuerdo favorable para poner fin a la guerra con Irán, aunque dejó claro que su administración mantiene abierta la posibilidad de retomar las acciones militares si las negociaciones fracasan. En medio de las conversaciones diplomáticas, el mandatario también rechazó las especulaciones sobre un eventual costo político interno y afirmó que no modificará su estrategia por las elecciones legislativas de noviembre.

“Irán pensó que podía desgastarme hasta las elecciones de mitad de mandato. No me importan las elecciones de mitad de mandato”, sostuvo Trump durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca.

Asimismo, el mandatario se mostró optimista respecto a las negociaciones en marcha y afirmó que Irán atraviesa una situación económica crítica, debilitada por las sanciones y la presión militar estadounidense. “Quieren mucho llegar a un acuerdo. No creo que tengan otra opción”, declaró.

Sin embargo, Trump advirtió que Washington aún no está conforme con los términos actuales. “Todavía no estamos satisfechos, pero lo estaremos. O eso, o simplemente tendremos que terminar el trabajo”, afirmó, en una frase interpretada como una amenaza de reanudar los ataques militares si no se alcanzan las condiciones exigidas por Estados Unidos.

Las conversaciones buscan poner fin al conflicto iniciado hace casi tres meses entre Estados Unidos, Israel e Irán, una crisis que alteró el comercio energético global y disparó los precios internacionales del petróleo. Uno de los objetivos centrales de Washington es garantizar la reapertura total del Estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula una parte significativa del crudo y gas natural comercializados en el mundo.

En ese sentido, Trump fue tajante al rechazar cualquier posibilidad de que Irán ejerza control sobre esa vía marítima. “Nadie va a controlar el Estrecho de Ormuz. Son aguas internacionales”, afirmó. Incluso lanzó una fuerte advertencia hacia Omán, país mencionado como posible actor en un esquema de supervisión compartida: “Se comportará como todos los demás o tendremos que volarlos por los aires”, expresó.

Otro de los principales puntos de discusión es el futuro del programa nuclear iraní. Trump aseguró que Irán deberá renunciar a sus reservas de uranio altamente enriquecido sin recibir a cambio un levantamiento de sanciones económicas. “No y no, absolutamente no. No habrá levantamiento de sanciones”, respondió al ser consultado sobre un posible intercambio.

Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán posee más de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al necesario para desarrollar armamento nuclear. Washington busca impedir que ese material permanezca bajo control iraní, mientras Trump descartó que Rusia o China puedan custodiarlo temporalmente.

En paralelo, la Casa Blanca rechazó versiones difundidas por medios estatales iraníes sobre un supuesto borrador de acuerdo. La televisión iraní había informado que Estados Unidos evaluaba levantar restricciones marítimas y aliviar sanciones a cambio de garantías sobre el tránsito comercial en el Estrecho de Ormuz.

Sin embargo, desde Washington calificaron el documento como una “invención completa”. Un portavoz de la Casa Blanca sostuvo que Trump solo firmará un acuerdo “beneficioso para el pueblo estadounidense” y que garantice que Irán nunca podrá desarrollar un arma nuclear.

Mientras continúan las negociaciones, el conflicto sigue generando tensión en Medio Oriente. Aunque desde abril rige un alto el fuego, en los últimos días Estados Unidos lanzó nuevos ataques contra posiciones iraníes en el sur del país, acciones que el Pentágono definió como “defensivas” y que Teherán denunció como una violación del cese de hostilidades. Pese a las diferencias, tanto Washington como Irán reconocen avances en el diálogo.

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