La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este martes luego de que Estados Unidos bombardeara objetivos estratégicos en el sur de Irán, en una operación que Washington definió como de “autodefensa” y que Teherán denunció como una “flagrante violación” del alto el fuego, mientras las fuerzas iraníes aseguraron haber derribado un dron militar estadounidense MQ-9 Reaper y prometieron responder a cualquier nueva agresión.
El operativo estadounidense, confirmado por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), incluyó ataques contra sitios de lanzamiento de misiles, embarcaciones minadoras iraníes y una batería antiaérea en Bandar Abbas, ciudad clave del sur iraní ubicada cerca del estratégico Estrecho de Ormuz.
“Fuerzas estadounidenses realizaron hoy ataques de autodefensa en el sur de Irán para proteger a nuestros soldados de las amenazas representadas por las fuerzas iraníes”, afirmó el lunes el portavoz del CENTCOM, Tim Hawkins. Según Washington, los objetivos incluían embarcaciones iraníes que intentaban colocar minas marítimas, un movimiento considerado una amenaza para la navegación comercial internacional.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por medios locales, dos barcos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) fueron detectados mientras instalaban minas en aguas cercanas al Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles del mundo por donde circula una porción clave del petróleo global. Estados Unidos respondió destruyendo ambas embarcaciones y atacando además una batería de defensa aérea en Bandar Abbas.
Pese a la ofensiva, Washington insistió en que las operaciones no rompen el cese al fuego vigente. “El Comando Central continúa defendiendo a nuestras fuerzas mientras actúa con moderación durante el alto el fuego en curso”, afirmó Hawkins.
Sin embargo, la respuesta iraní fue inmediata. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán acusó a Estados Unidos de violar el alto el fuego en la provincia de Hormozgán y advirtió que responderá a “cualquier intento de agresión”, en medio de un proceso diplomático aún abierto entre ambos países con mediación de Pakistán.
En un comunicado difundido por su agencia oficial Sepah News, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó haber derribado un dron estadounidense MQ-9 Reaper dentro del espacio aéreo iraní y aseguró que también detectó y obligó a retirarse a un avión de vigilancia RQ-4 Global Hawk y a un caza F-35, a los que acusó de ingresar al territorio iraní como parte de “conductas agresivas” del Ejército estadounidense en la región.
El CGRI sostuvo además que se reserva el derecho “legítimo y definitivo” de responder a cualquier nueva violación de la tregua alcanzada entre Teherán y Washington el pasado 8 de abril, luego de 40 días de enfrentamientos armados.
La escalada militar ocurre apenas horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara un supuesto avance diplomático con Teherán. A través de Truth Social, Trump afirmó que Irán aceptaría entregar su uranio enriquecido —al que denominó “polvo nuclear”— para su destrucción o supervisión internacional, en un movimiento que podría desactivar uno de los principales focos del conflicto regional.
Trump aseguró además que las conversaciones con representantes iraníes “progresan bien” y sostuvo que las negociaciones buscan alcanzar “verdadero poder, fuerza y paz para Medio Oriente por primera vez en 5.000 años”.
En paralelo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, endureció el tono contra Teherán y calificó de “ilegal”, “inaceptable” e “insostenible” el sistema de peajes impuesto por Irán a los barcos que atraviesan el Estrecho de Ormuz.
“Lo que está sucediendo allí es ilegal. Ningún país del mundo está a favor de un sistema de peaje, excepto el régimen iraní”, afirmó Rubio, quien aseguró que la vía marítima será reabierta “de una forma u otra” si prospera un acuerdo entre Washington y Teherán.
Mientras tanto, la Armada estadounidense comenzó a asistir discretamente a buques comerciales en el Estrecho de Ormuz, aunque descartó el relanzamiento formal del “Proyecto Libertad”, una misión de escolta naval impulsada por Trump y suspendida apenas 48 horas después de su anuncio.
En medio de este escenario, el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, endureció aún más el discurso y aseguró que los países de Medio Oriente “ya no servirán de escudo para las bases estadounidenses”, al tiempo que sostuvo que Washington pierde progresivamente influencia regional.
“Estados Unidos ya no tendrá un refugio seguro para la agitación y el establecimiento de bases militares en la región”, afirmó Jamenei durante un mensaje difundido por medios iraníes con motivo del Día de Arafah.
El líder iraní también aseguró que Israel se aproxima al fin de su “siniestra existencia” y reivindicó lo que describió como victorias militares de Irán y grupos aliados como Hezbolá frente a Estados Unidos e Israel.
En paralelo, Irán ejecutó este martes a Gholamreza Khani-Shekarab, un hombre condenado por espionaje y colaboración con el servicio de inteligencia israelí Mossad. Según el poder judicial iraní, el acusado era un “cabecilla operativo” encargado de reclutar personas dentro del país para realizar actos de sabotaje, envío de explosivos y ataques contra la seguridad nacional.
El renovado intercambio de amenazas y ataques deja en evidencia la fragilidad del alto el fuego alcanzado el 8 de abril, mientras las negociaciones diplomáticas avanzan con dificultad y crece el temor a una nueva escalada regional de gran magnitud.
