El senador brasileño Flávio Bolsonaro, ex candidato presidencial del Partido Liberal (PL), anunció este lunes que insistirá ante la Justicia para impugnar el resultado de las elecciones presidenciales, después de la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva. Además, afirmó que deberá entregar sus pasaportes por una decisión del juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes y que tiene prohibido abandonar Brasil.
Según relató el senador en un vídeo publicado en redes sociales, recibió la notificación de agentes de la Policía Federal cuando salía de visitar a su padre, el ex presidente Jair Bolsonaro, que cumple prisión domiciliaria en Brasilia. Flávio aseguró que la decisión judicial se basó en declaraciones de su hermano, el ex diputado Eduardo Bolsonaro, quien había sostenido que debería abandonar el país si perdía las elecciones.
“Cuando me iba, la Policía Federal estaba en la casa de mi padre y, en plena calle, me notificaron que debía entregar mis pasaportes y que tenía prohibido salir del país”, afirmó el senador. También negó haber planeado abandonar Brasil y sostuvo que cumplirá la orden judicial.
“Voy a entregar mis pasaportes y voy a defenderme de esta aberración, que es un claro intento de intimidarme, pero nadie me va a silenciar”, declaró.
La medida atribuida a De Moraes se enmarca, según las informaciones publicadas, en actuaciones judiciales que involucran a Flávio Bolsonaro. El senador figura como investigado en una causa relacionada con presunto lavado de dinero, en la que también aparece el abogado Willer Tomaz. Además, está bajo investigación en otro expediente vinculado a la financiación de una película biográfica sobre su padre.
La novedad judicial se produce un día después del balotaje, luego de que Flávio Bolsonaro anunciara que no reconoce el resultado de la segunda vuelta y que recurrirá a su equipo jurídico para solicitar la anulación de los comicios. El senador cuestionó la decisión del juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin de extender el horario de votación ante las dificultades de transporte registradas en algunas ciudades, entre ellas São Paulo y Salvador de Bahía.
“Es inexplicable lo que pasó, inentendible”, afirmó el domingo durante una conferencia de prensa en la sede de su partido, en Brasilia. También sostuvo que el cambio en el horario había alterado las condiciones de la elección.
“Es imposible reconocer el resultado”, insistió el candidato derrotado, que anunció que utilizará las vías legales para impugnar los comicios. En sus declaraciones, cuestionó que la decisión se adoptara cerca de la hora prevista para el cierre de las urnas.
La ampliación se dispuso ante informes sobre dificultades para trasladar a los votantes. Inicialmente, la medida contemplaba extender el horario hasta las 19, aunque después se aclaró que debía aplicarse a las mesas que todavía permanecían abiertas. Los votos emitidos en las urnas que ya habían cerrado debían contabilizarse con normalidad. Según informó la Agencia Brasil, la extensión también había sido solicitada por ambas campañas electorales, incluida la de Flávio Bolsonaro.
Los partidos aliados reconocieron el triunfo de Lula
Pese al anuncio del candidato del PL, varios partidos que apoyaron a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta reconocieron la victoria de Lula y señalaron que no respaldarán el intento de anular y repetir las elecciones.
El presidente nacional de Republicanos, el diputado Marcos Pereira, afirmó que el nuevo mandato exige respeto por las diferencias políticas y diálogo con el Poder Legislativo. También sostuvo que el Gobierno deberá representar a todos los brasileños, incluidos quienes votaron por Bolsonaro.
Por su parte, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) reconoció que Lula fue reelegido democráticamente, de acuerdo con la Constitución de 1988, y consideró que el resultado expresa la voluntad soberana de la población.
El senador electo Arthur Lira, ex presidente de la Cámara de Diputados y uno de los principales referentes del Partido Progresista (PP), también reconoció que Brasil había realizado su elección democrática y defendió la necesidad de trabajar con diálogo y responsabilidad.
Otros sectores que respaldaron a Bolsonaro, como la federación entre Unión Brasil y el PP, no emitieron pronunciamientos oficiales tras el escrutinio. En tanto, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que no apoyó a ninguno de los candidatos en la segunda vuelta, reconoció la victoria de Lula, le deseó éxito y confirmó que permanecerá en la oposición.
El resultado también recibió el reconocimiento de distintas instituciones brasileñas y de Gobiernos extranjeros. En Sudamérica, los presidentes de la región reconocieron el triunfo de Lula, con la excepción del mandatario argentino Javier Milei, según la información difundida. También felicitaron al presidente brasileño los Gobiernos de Francia, España, Canadá, México, Panamá y Cuba, entre otros.
Lula revirtió el resultado de la primera vuelta y fue reelegido
Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil tras derrotar a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral, en un resultado inédito para la historia política del país: por primera vez, un mandatario brasileño revirtió en el balotaje el resultado de la primera vuelta.
Con el 99,81 % de las urnas escrutadas, Lula obtuvo el 51,79 % de los votos válidos, frente al 48,21 % de su rival, según los datos divulgados por el Tribunal Superior Electoral (TSE). La diferencia superó los cuatro millones de sufragios.
En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro había conseguido alrededor del 47 % de los votos, dos puntos por encima de Lula. Sin embargo, en el balotaje el líder del Partido de los Trabajadores (PT) logró revertir la tendencia y consolidar su victoria.
Con este resultado, Lula fue elegido presidente por cuarta vez, un hecho sin precedentes en Brasil. El mandatario, que cumplirá 81 años, iniciará un nuevo período de Gobierno el 5 de enero de 2027, cuando asumirá el cargo en Brasilia.
Su reelección se produce en un contexto regional marcado por el avance de fuerzas conservadoras y el acercamiento de varios dirigentes al presidente Trump. En ese escenario, Lula afrontará el desafío de gobernar un país políticamente dividido y de promover el diálogo con los sectores que respaldaron a su rival.
