Al menos 111 personas murieron y unas 380 resultaron heridas ayer por un fuerte terremoto de 7,4 que sacudió el oeste de Colombia y afectó a varios departamentos del país. Ante la gravedad de la emergencia, el presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió hace cuatro días, declaró la situación de “desastre nacional” para agilizar la movilización de recursos, asistir a los damnificados y evaluar los daños en la infraestructura.
Entre la infraestructura dañada, se contabilizan 18 centros de salud, 52 centros educativos, 17 centros comunitarios y 18 vías. Además, seis aeropuertos permanecen fuera de operación por daños en sus instalaciones, mientras otro registra afectaciones en la pista de aterrizaje. El relevamiento inicial también indica que 37 viviendas quedaron completamente destruidas y 61 edificios colapsaron, sobre un total de 1.575 viviendas afectadas.
“El Gobierno Nacional desplegará todas sus capacidades para defender la vida y atender a los necesitados”, aseguró el mandatario, que enfrenta una primera prueba de fuego al frente del país por la tragedia humanitaria provocada por el terremoto.
En ese sentido, afirmó que encabezará personalmente la respuesta a la emergencia y que estará presente “en todos los territorios” afectados. “Estoy al frente de la situación. Me duele profundamente lo que están viviendo las familias y las regiones afectadas. Colombia está unida y saldremos adelante juntos”, expresó.
El mandatario también señaló que “la prioridad es rescatar a todas las personas que se encuentran bajo escombros” y adelantó que brindará nuevos reportes cada dos o tres horas. Además, destacó la respuesta internacional: “Todos nuestros aliados alrededor del mundo han manifestado su intención de ayudar con lo que se requiera”.
El terremoto se produjo por la mañana y tuvo epicentro en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
El organismo señaló que se trata del evento sísmico de mayor magnitud registrado en Colombia en el siglo XXI y que, hasta el momento, se produjeron 21 réplicas, por lo que advirtió que es probable que continúen ocurriendo.
A raíz de la emergencia, De la Espriella distribuyó equipos de trabajo, encabezados por el vicepresidente y ministros del Gabinete, en las zonas más afectadas, entre ellas Manizales, Chocó, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca.
Asimismo, el sismo provocó evacuaciones incluso en Bogotá y fue sentido con fuerza por los habitantes de la capital.
En diálogo con Hoy Día Córdoba, María Luisa Bode, una joven colombiana residente en la ciudad, explicó que, si bien el país registra movimientos sísmicos con cierta frecuencia, no es habitual que alcancen una intensidad como la del registrado ayer.
Según relató, los principales movimientos suelen concentrarse en el oriente del país, especialmente en Santander, por lo que el epicentro en el oeste colombiano resultó particularmente llamativo. Bode recordó además el terremoto de Armenia de 1999, uno de los más destructivos de la historia reciente del país, y consideró que el sismo de este lunes fue aún más fuerte.
La joven también se refirió a la reacción política frente a la emergencia y pidió poner el foco en la asistencia a los damnificados. En ese sentido, cuestionó las críticas al Gobierno en medio de la tragedia: “Hay mucho que criticarle, pero en este momento es innecesario”, opinó.
Bode explicó que el presidente debió trasladarse a Bogotá debido a que allí funcionan organismos clave para coordinar la respuesta, entre ellos la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
Al mismo tiempo, remarcó la necesidad de sostener el acompañamiento a las zonas afectadas más allá de los primeros días: “Todo el mundo apoya mucho al inicio, pero después de un tiempo se olvida. Creo que hay que hacerles un seguimiento bastante largo”, subrayó.
Líderes mundiales ofrecieron apoyo a Colombia tras el potente terremoto
