El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, confirmó que inspectores del organismo volverán a realizar verificaciones en instalaciones nucleares de Irán como parte del memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán, en el marco de los esfuerzos para poner fin al conflicto y avanzar hacia un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní.
Durante una conferencia de prensa en Japón, el diplomático argentino aseguró que el acuerdo establece de manera explícita que todas las actividades nucleares relacionadas con material nuclear serán supervisadas por el OIEA en todos sus términos, lo que refuerza el rol central de la agencia como autoridad de control independiente. En ese sentido, subrayó que el organismo actuará “por su cuenta” y sin intermediación política.
Grossi afirmó con énfasis que “las inspecciones efectivamente se llevarán a cabo”, aunque aclaró que aún deben definirse aspectos operativos como fechas, accesos y procedimientos en coordinación con Irán. Además, sostuvo que la prioridad inmediata es localizar y verificar el estado del uranio altamente enriquecido, del cual el OIEA tiene estimaciones sobre su posible ubicación, pero aún sin confirmación oficial por parte de Teherán.
El director del organismo advirtió que el tiempo es un factor clave, ya que el memorando tiene una vigencia de 60 días, por lo que insistió en que “cuanto antes se realicen las inspecciones, mejor”. También señaló que algunas instalaciones de almacenamiento habrían sido dañadas durante los ataques vinculados a la guerra de 12 días entre Israel e Irán en 2025, lo que podría dificultar el acceso a material sensible.
El anuncio se da en un contexto de fuertes diferencias entre las partes. Mientras Estados Unidos sostiene que Irán aceptó el regreso de los inspectores del OIEA tras conversaciones de alto nivel, autoridades iraníes remarcan que el acceso a instalaciones nucleares sensibles solo podrá definirse en el marco de un acuerdo final, y no dentro del memorando actual.
El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, insistió en que no existen compromisos inmediatos para permitir inspecciones en sitios bombardeados, y que cualquier avance dependerá del levantamiento de sanciones. Esta postura contrasta con la visión estadounidense y profundiza las interpretaciones divergentes sobre el alcance del entendimiento.
Pese a las tensiones, Grossi recordó que el OIEA es una organización independiente y que su mandato incluye la verificación técnica del material nuclear. Además, señaló que el organismo ya ha podido inspeccionar algunas instalaciones como Bushehr, aunque todavía no ha tenido acceso a los sitios más sensibles, incluidos aquellos que habrían sido atacados durante el conflicto.
El OIEA también advirtió recientemente que aún no puede determinar con precisión el tamaño, la composición ni la ubicación de las reservas iraníes de uranio enriquecido, parte de las cuales podrían encontrarse en instalaciones subterráneas en Isfahán. Antes del conflicto, la agencia estimaba que Irán poseía alrededor de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, cercano al nivel necesario para uso militar si se enriqueciera aún más.
En paralelo a las negociaciones nucleares, el escenario diplomático incluye otros frentes. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, inició una gira por países del Golfo para coordinar la implementación del acuerdo y reafirmó que cualquier entendimiento con Irán deberá contemplar la seguridad de los aliados regionales. Además, advirtió que Washington mantiene “opciones” si las negociaciones fracasan.
A esto se suma la mediación de países como Pakistán y Qatar, que impulsan el diálogo técnico entre las partes y buscan garantizar la aplicación del memorando, mientras se prepara una nueva ronda de conversaciones internacionales en Suiza.
En medio de las tensiones, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Irán habría asegurado a Washington que no cobrará peajes ni tarifas a los barcos que transitan por el Estrecho de Ormuz, aunque advirtió que las negociaciones se romperán inmediatamente si esa información resulta falsa.
El acuerdo preliminar establece un plazo de 60 días para avanzar hacia un entendimiento definitivo e incluye mecanismos sobre el destino del uranio enriquecido iraní, que podría ser diluido bajo supervisión del OIEA dentro del propio territorio iraní. También contempla compromisos sobre la libre navegación en el Estrecho de Ormuz y una eventual reducción de sanciones.
Mientras tanto, el mercado energético reaccionó con una baja en el precio del petróleo Brent, reflejando una leve distensión en las tensiones regionales, aunque la incertidumbre sobre el futuro del programa nuclear iraní sigue siendo alta.
