La crisis en Medio Oriente continúa sumando repercusiones diplomáticas. Este martes, el Gobierno de Irán condenó con dureza la decisión del Reino Unido de avanzar en la designación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como una amenaza para la seguridad nacional, mientras que China manifestó su preocupación por el recrudecimiento de los enfrentamientos en la región del Golfo y pidió mantener el alto el fuego.
A través de un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní calificó la medida británica como «hostil», «injustificada» y contraria al derecho internacional. Según sostuvo, el CGRI forma parte de las Fuerzas Armadas de Irán y cumple un rol esencial en la defensa de la soberanía, la integridad territorial y la seguridad del país junto al Ejército regular.
Además, Teherán consideró que la decisión de Londres constituye un acto «provocador» que contradice los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas. En ese marco, responsabilizó a Estados Unidos e Israel por la actual situación de inestabilidad en Asia Occidental y advirtió que se reserva el derecho de adoptar medidas de respuesta conforme al derecho internacional.
La cancillería iraní también sostuvo que el Reino Unido deberá asumir las consecuencias políticas, jurídicas y diplomáticas que puedan derivarse de esta decisión.
La decisión del Reino Unido
El lunes, el Gobierno británico anunció que inició el proceso para incluir al CGRI y a otras dos organizaciones dentro del listado de amenazas para la seguridad nacional.
La iniciativa deberá ser aprobada por el Parlamento británico y, de concretarse, marcará la primera aplicación de la Ley de Seguridad Nacional (Amenazas Estatales) de 2026 para este tipo de organizaciones. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ya se encuentra sancionado en su totalidad por el Reino Unido.
China llamó a evitar una nueva escalada
En paralelo, China manifestó su inquietud por la reanudación de los enfrentamientos militares en la región del Golfo.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, afirmó que Pekín observa con «profunda preocupación» el resurgimiento del conflicto e instó a todas las partes involucradas a actuar con moderación para evitar una nueva escalada.
El funcionario también reclamó preservar el alto el fuego alcanzado previamente y evitar que los combates se extiendan, con el objetivo de proteger a la población civil y reducir el impacto humanitario.
Asimismo, subrayó la importancia de garantizar el respeto por los derechos e intereses legítimos de los países ubicados a ambos lados del estrecho de Ormuz y pidió restablecer cuanto antes la navegación segura en esa vía estratégica para el comercio energético mundial.
Las nuevas declaraciones reflejan cómo el conflicto trasciende el plano militar y profundiza las tensiones diplomáticas entre las principales potencias, mientras la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de una crisis con impacto global.
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