Irán despide a Alí Jamenei con una histórica movilización y llamados de venganza

La Gran Mezquita de Mosala quedó colmada por miles de fieles que participaron del funeral del líder supremo.

Irán despide a Alí Jamenei con una histórica movilización y llamados de venganza

Altas autoridades políticas y religiosas encabezaron las oraciones fúnebres en medio de fuertes consignas contra Estados Unidos e Israel.

Teherán fue escenario este fin de semana de una multitudinaria movilización durante el funeral de Estado del líder supremo iraní, Alí Jamenei, con la participación de decenas de miles de personas en la Gran Mezquita de Mosala, en un clima marcado por el duelo nacional, los llamados a la venganza y la persistente tensión con Estados Unidos e Israel.

Desde antes del amanecer, miles de fieles comenzaron a concentrarse frente al enorme complejo religioso ubicado en el centro de la capital iraní. Vestidos mayoritariamente de negro, portando banderas nacionales, estandartes chiitas rojos con la inscripción «Mártir» y retratos del fallecido ayatolá, los asistentes esperaron durante horas para ingresar al recinto donde fue instalado el féretro.

La convocatoria superó rápidamente la capacidad de la mezquita. Ante la enorme cantidad de personas, las autoridades se vieron obligadas a cerrar el acceso a la sala principal debido a la saturación de las instalaciones, mientras miles de personas continuaban siguiendo la ceremonia desde el exterior.

Las autoridades iraníes declararon feriado nacional para facilitar la participación ciudadana y estimaron que entre 15 y 20 millones de personas podrían asistir a los distintos homenajes previstos durante los próximos días, tanto en Irán como en Irak, lo que convertiría a las exequias en una de las manifestaciones populares más numerosas registradas en el país desde la Revolución Islámica de 1979.

El último adiós al líder que gobernó Irán durante más de tres décadas

Jamenei, de 86 años, dirigió la República Islámica desde 1989, convirtiéndose en la máxima autoridad política y religiosa del país durante más de 36 años. Según la versión oficial iraní, murió el pasado 28 de febrero como consecuencia de un ataque aéreo lanzado por Estados Unidos e Israel durante el inicio de la guerra entre ambas naciones.

Junto a su ataúd también fueron colocados los féretros de cuatro integrantes de su familia fallecidos en el mismo ataque: una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta de apenas 14 meses, según informaron las autoridades iraníes.

Sobre el féretro fue colocado el tradicional turbante negro, símbolo del linaje religioso del líder supremo, mientras una enorme imagen de Jamenei con el puño en alto presidía todo el recinto como representación del discurso de resistencia que caracterizó su liderazgo.

Se espera que hasta 30 millones de personas asistan a los eventos pospuestos en honor a Alí Jamenei.

Consignas contra Estados Unidos e Israel

El rezo fúnebre fue encabezado por el ayatolá Jafar Sobhani, de 97 años y una de las máximas autoridades religiosas chiitas del país, quien dirigió las oraciones frente a una multitud que respondió con cánticos y consignas políticas.

Durante toda la ceremonia volvieron a escucharse los tradicionales gritos de «Muerte a Estados Unidos» y «Muerte a Israel», acompañados por pedidos de represalias contra los responsables del ataque que acabó con la vida del histórico dirigente.

En uno de los momentos más tensos del acto, el maestro de ceremonias Mohammad Rasouli lanzó fuertes críticas contra el presidente estadounidense Donald Trump, preguntando desde los altavoces por qué «el hombre más bastardo del mundo sigue vivo», frase que fue respondida con vítores por parte de los asistentes.

Muchos de los presentes manifestaron públicamente su deseo de que Irán responda militarmente al ataque, mientras otros calificaron a Jamenei como un «mártir» cuya muerte debe fortalecer la unidad nacional frente a las potencias occidentales.

La cúpula del poder iraní acompañó el funeral

La ceremonia reunió a las principales autoridades políticas y militares del país. En la primera fila estuvieron el presidente Masoud Pezeshkian; el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf; y el jefe del Poder Judicial, Gholam Hossein Mohseni Ejei, además de ministros, altos funcionarios y representantes de distintos organismos del Estado.

También participaron destacados comandantes de la Guardia Revolucionaria, entre ellos Esmail Qaani y el general Ahmad Vahidi, quien reapareció públicamente por primera vez desde el comienzo de la guerra, acompañado por un importante operativo de seguridad.

Asimismo, estuvieron presentes Mostafa, Masoud y Meysam Jamenei, tres de los hijos del fallecido líder supremo.

La ausencia de Mojtaba Jamenei 

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la ausencia de Mojtaba Jamenei, señalado como sucesor del fallecido líder supremo.

De acuerdo con las versiones difundidas por distintos medios iraníes, el dirigente de 56 años habría resultado herido durante el mismo ataque que provocó la muerte de su padre y desde entonces permanece bajo estrictas medidas de seguridad ante las amenazas formuladas por Israel.

Desde el inicio del conflicto solo se ha comunicado mediante mensajes escritos y no volvió a realizar apariciones públicas, lo que alimentó distintas especulaciones sobre su estado de salud y sobre las condiciones en las que ejerce el liderazgo de la República Islámica.

Seis días de homenajes entre Irán e Irak

Los funerales se desarrollarán durante casi una semana. El féretro permanecerá expuesto en la Gran Mosala de Teherán hasta el lunes, cuando comenzará una multitudinaria procesión por las principales calles de la capital. Posteriormente será trasladado a la ciudad santa de Qom, donde continuará el homenaje religioso.

El miércoles las ceremonias seguirán en Irak, con procesiones en Najaf y Karbala, dos de los principales centros de peregrinación del islam chiita.

Finalmente, el jueves 9 de julio, los restos regresarán a Irán para ser sepultados en Mashhad, ciudad natal de Jamenei y sede del mausoleo del imán Reza, uno de los lugares más sagrados para el chiismo.

Las autoridades anunciaron además que, una vez concluido el entierro, los actos conmemorativos continuarán durante 40 días en distintas ciudades del país.

Una demostración de fuerza en medio de las negociaciones

Además de su dimensión religiosa, las exequias representan una importante señal política para el régimen iraní. El Gobierno busca exhibir una imagen de unidad y respaldo popular en momentos en que permanecen suspendidas las negociaciones internacionales destinadas a poner fin al conflicto y normalizar la navegación en el Estrecho de Ormuz.

Para facilitar la llegada de peregrinos desde todo el país se instalaron más de 400 carpas de asistencia de la Media Luna Roja iraní, además de puestos sanitarios, camiones cisterna para aliviar las altas temperaturas —que superan los 35 grados— y un amplio operativo de seguridad desplegado en toda la capital.

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