El brote de ébola causado por la cepa Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC) continúa agravándose y ya suma 1.528 casos confirmados y 492 muertes, mientras la enfermedad sigue propagándose hacia nuevas zonas del país y mantiene en alerta a los países vecinos, según el último informe de las autoridades sanitarias congoleñas y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De acuerdo con el más reciente reporte epidemiológico publicado por el Gobierno congoleño, 239 personas lograron recuperarse, mientras que 628 pacientes permanecen internados o en aislamiento y otras 185 son consideradas casos sospechosos.
Las autoridades sanitarias advirtieron además que los contagios continúan acelerándose, ya que durante las semanas epidemiológicas 25 y 26 se registraron más de 300 nuevos casos semanales, la cifra más alta desde el inicio del brote, lo que confirma una transmisión comunitaria sostenida.
La OMS advierte que el virus sigue expandiéndose
En su última actualización sobre la emergencia sanitaria, la OMS informó que el brote continúa extendiéndose hacia nuevas zonas sanitarias de la República Democrática del Congo.
Además, el organismo confirmó que Uganda acumula 20 casos confirmados, incluidos dos fallecidos y un caso probable mortal, todos relacionados epidemiológicamente con el brote registrado en territorio congoleño.
El último contagio confirmado en Uganda fue detectado el 21 de junio, mientras que Francia notificó el primer caso importado asociado a esta epidemia: un médico que regresó recientemente de una misión sanitaria en la República Democrática del Congo y dio positivo para la cepa Bundibugyo del virus.
Según la OMS, en Uganda existe evidencia tanto de casos importados como de transmisión secundaria entre contactos estrechos y trabajadores de la salud, lo que mantiene la vigilancia reforzada en toda la región.
Más de 11.000 personas permanecen bajo seguimiento
Las autoridades congoleñas informaron que 11.360 contactos estrechos de pacientes confirmados permanecen bajo monitoreo epidemiológico, una herramienta considerada clave para intentar cortar la cadena de transmisión.
El índice de seguimiento de contactos alcanza actualmente el 81,8%, mientras continúan fortaleciéndose las capacidades de diagnóstico, laboratorio, atención médica y movilización comunitaria, especialmente en la provincia de Ituri, donde comenzó oficialmente la epidemia el pasado 15 de mayo.
Desde allí, el virus se expandió hacia las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, dos regiones que actualmente concentran buena parte de los nuevos contagios.
Los desafíos para contener la epidemia
El informe oficial identifica varios obstáculos que dificultan el control del brote. Entre ellos figuran la resistencia de algunas comunidades a permitir la toma de muestras post mortem, la insuficiente capacidad de los centros de tratamiento, especialmente en Kivu del Norte, el rastreo incompleto de contactos, los retrasos en los diagnósticos de laboratorio, la escasez de insumos médicos y equipos de protección, además de los problemas de inseguridad y acceso limitado en algunas de las zonas más afectadas.
Estas dificultades complican las tareas del personal sanitario y aumentan el riesgo de que la transmisión continúe creciendo durante las próximas semanas.
Sin vacuna aprobada para esta variante
El actual brote corresponde a la cepa Bundibugyo del virus del ébola, una variante para la que todavía no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico aprobado.
Ante este escenario, la OMS anunció el inicio del reclutamiento de pacientes para un ensayo clínico en la República Democrática del Congo, con el objetivo de evaluar posibles tratamientos que permitan reducir la mortalidad de la enfermedad.
La cepa Bundibugyo presenta históricamente una tasa de letalidad de entre el 30% y el 50%, aunque en el actual brote la mortalidad se ubica en torno al 32%, según las cifras oficiales.
Una enfermedad de origen zoonótico
La OMS recuerda que el ébola es una enfermedad zoonótica grave, cuyo reservorio natural serían los murciélagos frugívoros.
El virus puede transmitirse a las personas mediante el contacto con animales infectados o por exposición a fluidos corporales de personas enfermas, incluidos sangre, secreciones y otros líquidos biológicos.
Su período de incubación varía entre dos y 21 días, mientras que los primeros síntomas —como fiebre, debilidad, dolor muscular y fatiga— suelen confundirse con otras enfermedades, retrasando el diagnóstico. Posteriormente pueden aparecer vómitos, diarrea, insuficiencia orgánica y hemorragias.
Preocupación por la expansión regional
La OMS mantiene una evaluación de riesgo «muy alto» para la República Democrática del Congo debido a la transmisión sostenida del virus y considera que el riesgo también es elevado para Uganda y otros países vecinos, especialmente por el intenso movimiento de personas a través de las fronteras.
Aunque el organismo estima que el riesgo global sigue siendo bajo, advirtió que la magnitud alcanzada por el brote convierte a esta emergencia sanitaria en una de las epidemias de ébola más importantes registradas hasta la fecha.
Mientras tanto, las autoridades congoleñas, junto con la OMS y otros organismos internacionales, continúan reforzando las tareas de vigilancia epidemiológica, rastreo de contactos, aislamiento de pacientes y asistencia sanitaria con el objetivo de contener el avance de una enfermedad que sigue representando una seria amenaza para África central.
En plena crisis humanitaria, el ébola avanza en la República Democrática del Congo









