El Gobierno de Israel volvió a elevar la tensión regional al asegurar que sus fuerzas armadas están listas para retomar las operaciones militares contra Irán, aunque condicionó cualquier avance a una autorización política de Estados Unidos.
La advertencia fue realizada por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, luego de una reunión de evaluación de seguridad desarrollada en Tel Aviv. Allí sostuvo que las Fuerzas de Defensa israelíes se encuentran preparadas tanto para tareas defensivas como ofensivas y que ya fueron seleccionados posibles blancos estratégicos.
Según explicó, el Ejecutivo israelí aguarda el respaldo de la Casa Blanca para avanzar hacia una nueva etapa del conflicto, con operaciones militares de mayor intensidad.
Katz aseguró que una eventual ofensiva tendría un perfil más agresivo que los ataques previos y apuntaría a sectores considerados sensibles dentro del aparato estatal iraní. En ese marco, afirmó que el objetivo sería debilitar la estructura de liderazgo político y militar del régimen.
Las declaraciones reafirman una postura que tanto Israel como Estados Unidos habían planteado al inicio del conflicto, vinculada a ejercer presión directa sobre la conducción iraní. Según indicó el ministro, la estrategia incluiría acciones destinadas a afectar la capacidad operativa y la estabilidad institucional del país persa.
Entre los posibles objetivos mencionó infraestructura energética y eléctrica, así como instalaciones clave para el funcionamiento económico de Irán. De acuerdo con sus palabras, un eventual ataque buscaría paralizar áreas críticas y provocar un impacto significativo sobre la capacidad de respuesta del Estado iraní.
El conflicto entre Irán y Estados Unidos permanece bajo una tregua que comenzó el 8 de abril, luego de 40 días de enfrentamientos. El alto el fuego fue prorrogado recientemente por el presidente estadounidense Donald Trump, evitando por el momento una nueva escalada militar.
Sin embargo, las declaraciones israelíes reflejan que la situación continúa siendo frágil y que el escenario regional permanece bajo alta tensión, en un contexto marcado por negociaciones diplomáticas y amenazas cruzadas entre los actores involucrados.
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