Japón habilita la exportación de armas letales y redefine su política de defensa

El Gobierno permitirá ventas a países aliados, en un giro histórico respecto de su tradición pacifista tras la Segunda Guerra Mundial.

Japón habilita la exportación de armas letales y redefine su política de defensa

Cambio histórico en Japón: el Gobierno habilitó la exportación de armas letales a países aliados, en un giro que reabre el debate sobre su tradicional política pacifista.

El gobierno de Japón dio un paso significativo en su política de defensa al levantar la prohibición de exportar armamento con capacidad letal, una medida que marca un cambio de rumbo respecto de su histórica postura pacifista mantenida desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La decisión, anunciada por la primera ministra Sanae Takaichi, habilita la venta de este tipo de equipamiento a los 17 países con los que Tokio mantiene acuerdos de cooperación en materia de defensa, entre ellos Estados Unidos y Reino Unido. Cada operación deberá contar con la aprobación previa de las autoridades.

La medida fue posible tras la revisión de la normativa que regula la exportación de material defensivo y se inscribe en un contexto internacional que, según el Ejecutivo japonés, presenta crecientes desafíos en materia de seguridad. “Ningún país puede proteger su paz y seguridad por sí solo”, afirmó Takaichi, quien sostuvo que el fortalecimiento de alianzas es clave para prevenir conflictos.

Desde el Gobierno argumentan que la transferencia de equipamiento militar permitirá mejorar las capacidades defensivas de los países socios y, en consecuencia, contribuir a la estabilidad regional. No obstante, la mandataria remarcó que el compromiso de Japón con su identidad como nación pacífica “permanece inalterable”.

La postura de Tokio en materia de defensa tiene su base en la Constitución de 1947, redactada tras la derrota en la guerra, que estableció un fuerte límite al desarrollo militar. Sin embargo, en las últimas décadas se han producido flexibilizaciones graduales, como la impulsada en 2014 por el entonces primer ministro Shinzo Abe, quien permitió la cooperación internacional en el desarrollo de armamento.

El nuevo paso profundiza ese proceso y abre el debate sobre una eventual reforma constitucional, en particular del artículo 9, que renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.

Mientras los partidarios del Gobierno consideran que Japón debe adaptarse a un entorno geopolítico más complejo, marcado por la cercanía de potencias como China, Rusia y Corea del Norte, los sectores críticos advierten sobre el riesgo de un giro hacia una mayor militarización y una eventual participación en conflictos internacionales.

La decisión, en definitiva, refleja un cambio estratégico de gran alcance que podría redefinir el rol de Japón en el escenario global y reabrir el debate sobre los límites de su histórica política pacifista.

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