El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, fue proclamado candidato presidencial por el partido oficialista Nuevas Ideas (NI) para buscar un tercer mandato consecutivo en las elecciones de febrero de 2027, posibilidad habilitada tras la reforma constitucional que permitió la reelección indefinida.
El mandatario, de 44 años, fue oficializado como candidato luego de imponerse en las elecciones internas del oficialismo celebradas el domingo. Nuevas Ideas publicó este lunes los resultados de las primarias en su sitio web, donde Bukele figura como «presidente», aunque no difundió el porcentaje de votos obtenido ni informó si tuvo competidores.
Con esta designación, el próximo paso será inscribir formalmente su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) antes del 19 de noviembre de 2026, de acuerdo con el calendario electoral.
Una reforma que reconfiguró el sistema político
El camino hacia una nueva reelección quedó despejado en julio de 2025, cuando el Congreso, dominado ampliamente por Nuevas Ideas, aprobó una reforma constitucional que eliminó el límite de mandatos presidenciales consecutivos.
La modificación, aprobada mediante un trámite exprés y cuestionada por la oposición, extendió además el período presidencial de cinco a seis años y eliminó la segunda vuelta electoral. Los sectores opositores calificaron la reforma como «la muerte de la democracia», mientras que organismos y analistas advirtieron sobre una creciente concentración de poder.
La posibilidad de un tercer mandato se suma a la polémica que ya había generado la reelección de 2024, habilitada por una resolución de jueces afines al oficialismo pese a que la Constitución prohibía la reelección inmediata.
En los próximos comicios, Bukele volverá a integrar la fórmula junto a su actual vicepresidente, Félix Ulloa.
La seguridad, principal activo político
Pese a las críticas, Bukele mantiene uno de los índices de aprobación más altos de América Latina, impulsado principalmente por su política de seguridad contra las pandillas.
Desde la implementación del estado de excepción en 2022, el Gobierno sostiene haber desarticulado a las organizaciones criminales Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, declaradas terroristas por Estados Unidos.
Las cifras oficiales reflejan una fuerte caída de la violencia: El Salvador cerró 2025 con apenas 82 homicidios, muy por debajo de los 6.656 asesinatos registrados en 2015, cuando el país era considerado uno de los más violentos del mundo.
Diversas encuestas ubican su nivel de aprobación por encima del 87%, aunque en los últimos meses comenzaron a crecer las demandas ciudadanas vinculadas a la situación económica.
Cuestionamientos por derechos humanos
El modelo de seguridad también generó fuertes cuestionamientos internacionales. Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional denunciaron violaciones a los derechos humanos, incluyendo detenciones arbitrarias, torturas, restricciones a las libertades civiles y persecución contra defensores de derechos humanos.
Asimismo, críticos y opositores acusan al mandatario de concentrar el poder tras consolidar el control del Ejecutivo sobre el Congreso, la Justicia y la Fiscalía, además de cuestionar las condiciones de detención en las megacárceles construidas para encarcelar a integrantes de pandillas.
Aun así, la oposición continúa fragmentada y sin un liderazgo capaz de disputar seriamente el poder, por lo que analistas consideran que Bukele llega como amplio favorito para las elecciones de febrero de 2027.
Si resulta electo, se convertirá en el primer presidente salvadoreño en acceder a un tercer mandato consecutivo bajo el nuevo esquema de reelección indefinida, profundizando la transformación política iniciada con su llegada al poder en 2019.
