Putin habló con Trump en medio de las celebraciones por los 250 años de Estados Unidos

El mandatario ruso felicitó a su par estadounidense por el Día de la Independencia y defendió el avance de las tropas rusas en Ucrania.

Putin habló con Trump en medio de las celebraciones por los 250 años de Estados Unidos

Putin y Trump hablaron por cuarta vez en el año.

Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvieron este sábado una conversación telefónica centrada en la guerra en Ucrania, las relaciones bilaterales y la posibilidad de una futura cooperación entre ambos países, en una jornada marcada además por los festejos del 250° aniversario de la independencia estadounidense y por nuevas advertencias sobre la seguridad en Europa.

La llamada, confirmada por el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov, fue la cuarta conversación telefónica entre ambos mandatarios en lo que va del año y coincidió con las celebraciones por el Día de la Independencia de Estados Unidos.

Según Moscú, Putin felicitó a Trump por el 250° aniversario de la fundación del país y ambos mantuvieron un intercambio que fue calificado por el Kremlin como «constructivo» y enfocado en los principales temas de la agenda internacional.

«Esta conversación no fue un simple intercambio protocolar, sino una discusión franca sobre cuestiones urgentes de la agenda bilateral e internacional», aseguró Ushakov.

Putin defendió la ofensiva rusa en Ucrania

Durante el diálogo, Putin trasladó a Trump la visión del Kremlin sobre la guerra en Ucrania, afirmando que las fuerzas rusas continúan avanzando a lo largo de toda la línea del frente.

Según el asesor presidencial ruso, el mandatario sostuvo que los gobiernos europeos mantienen una percepción equivocada sobre la situación militar, al considerar que la realidad en el terreno es favorable para Moscú.

Por su parte, Trump reiteró la necesidad de alcanzar una solución rápida al conflicto, al considerar que el fin de la guerra permitiría desbloquear nuevas oportunidades de cooperación política, económica y militar entre Washington y Moscú.

Ambos líderes coincidieron además en mantener abiertos los canales de diálogo, especialmente en cuestiones de seguridad, defensa y relaciones económicas.

Preocupación por un posible desafío ruso a la Otan

Mientras Putin y Trump dialogaban, también crecían las advertencias sobre la seguridad en Europa. De acuerdo con informaciones publicadas por The Telegraph y el portal polaco Onet, Estados Unidos alertó a Polonia sobre la posibilidad de que Rusia prepare una provocación armada limitada contra territorio de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) con el objetivo de poner a prueba la respuesta de la alianza atlántica.

Los informes de inteligencia analizan distintos escenarios, entre ellos ataques con drones contra infraestructura crítica, ciberataques, simulacros de incursiones aéreas e incluso una pequeña incursión terrestre desde Bielorrusia o desde el enclave ruso de Kaliningrado.

Según esas evaluaciones, Moscú podría intentar justificar un eventual incidente alegando un supuesto error de navegación o una operación de rescate en la frontera.

El objetivo estratégico, sostienen los analistas citados por esos medios, sería medir la capacidad de respuesta de la Otan, debilitar la cohesión de la alianza y presentar cualquier negociación posterior como una victoria política para el Kremlin, en momentos en que la guerra en Ucrania permanece estancada.

La preocupación adquiere especial relevancia debido a que Polonia se convirtió en uno de los principales aliados de Ucrania y posee actualmente una de las fuerzas armadas más importantes de Europa.

Cualquier ataque convencional sobre territorio polaco activaría el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que establece que una agresión contra uno de los miembros de la Otan constituye un ataque contra toda la alianza.

En ese contexto, Estados Unidos reforzó recientemente su presencia militar en el flanco oriental de Europa mediante ejercicios navales en Letonia, en una señal dirigida a Moscú de que cualquier agresión contra un aliado implicaría una respuesta conjunta.

Festejos por los 250 años de Estados Unidos

La conversación entre ambos mandatarios tuvo lugar durante una jornada histórica para Estados Unidos, que celebró 250 años de su independencia de la Corona británica con actos multitudinarios en todo el país.

La celebración de la independencia culminó con un acto parecido a mitin político del gobernante republicano.

A través de sus redes sociales, Trump aseguró que «Estados Unidos está más fuerte que nunca» y destacó la masiva concurrencia a los festejos desarrollados en Washington.

«Feliz Día de la Independencia. Nuestro país está más fuerte que nunca», escribió el presidente, quien también elogió el despliegue aéreo organizado para la ocasión y felicitó a los pilotos militares.

En otro mensaje, Trump afirmó que el país fue construido gracias al «coraje, el sacrificio y la convicción inquebrantable de que todos los hombres fueron creados iguales», reivindicando los valores fundacionales de la nación.

Por la noche, Trump encabezó el acto central de las celebraciones desde la Explanada Nacional de Washington, en un discurso que comenzó con más de una hora de retraso debido al mal tiempo.

Ante miles de asistentes —en su mayoría simpatizantes— el mandatario afirmó que «nadie puede ser como Estados Unidos» y definió al país como «la esperanza, la promesa, la luz y la gloria entre todas las naciones del mundo».

A lo largo de su intervención, el presidente combinó referencias históricas con mensajes políticos de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

Trump volvió a advertir sobre lo que calificó como la amenaza del comunismo, criticó el avance de candidatos socialistas dentro del Partido Demócrata y volvió a defender su proyecto de reforma electoral, que endurece los requisitos para votar y limita el voto por correo, una iniciativa que permanece estancada en el Congreso.

Las celebraciones concluyeron con un impresionante espectáculo de fuegos artificiales considerado el más grande organizado hasta ahora en la capital estadounidense.

Durante unos 40 minutos fueron lanzados 850.000 proyectiles pirotécnicos desde 10  puntos estratégicos distribuidos entre el río Potomac, el Monumento a Lincoln y el parque West Potomac.

La Casa Blanca busca que el despliegue sea reconocido como un récord mundial, en el marco de unas celebraciones que se extendieron durante varias semanas y que también despertaron críticas de sectores opositores, quienes acusaron al presidente de imprimir un tono excesivamente partidario a una conmemoración nacional.

Salir de la versión móvil