El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó este lunes las elecciones presidenciales de Brasil, en las que Luiz Inácio Lula da Silva derrotó al senador Flávio Bolsonaro, y calificó el proceso de “fraude”, aunque aseguró que no respaldó a ninguno de los candidatos. El mandatario republicano criticó especialmente la decisión de ampliar el horario de votación y sostuvo que los comicios dejaron una mala impresión, sin aportar pruebas que respaldaran sus acusaciones.
“Yo no tomé partido, pero parece que es otro fraude electoral, francamente. No tomé partido, pero ha dejado una impresión terrible al mundo”, afirmó Trump ante la prensa, antes de abordar el avión presidencial Air Force One rumbo a Misisipi, donde tenía previsto participar en un acto político.
El presidente estadounidense insistió en que las elecciones deben ser “indiscutibles” y calificó el proceso brasileño de “corrupto”. También cuestionó la forma en que se contabilizaron los votos y consideró sospechosa la decisión judicial que extendió durante dos horas el horario de votación.
“Sinceramente, no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima. No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas”, sostuvo.
Pese a sus críticas, Trump diferenció sus cuestionamientos al proceso electoral de su relación personal con Lula. “Me llevo muy bien con él”, afirmó, aunque agregó que la forma en que se desarrollaron las elecciones y la prórroga horaria “tienen muy mala pinta”.
La prórroga horaria, en el centro de las acusaciones
La principal objeción de Trump se centró en la decisión del juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin de extender hasta las 19 el horario de votación, inicialmente previsto para finalizar a las 17, debido a dificultades de transporte público denunciadas en distintas ciudades brasileñas.
La medida se adoptó después de que la campaña de Lula presentara un pedido ante la Justicia. Sin embargo, la campaña de Flávio Bolsonaro también había solicitado una ampliación del horario en determinadas localidades, aunque por motivos vinculados a las condiciones meteorológicas y las dificultades de acceso a los centros electorales.
La decisión generó complicaciones operativas porque algunas mesas ya habían cerrado y comenzado a transmitir los resultados. Posteriormente, las autoridades electorales aclararon que la extensión solo se aplicaría a las secciones que permanecían abiertas y que no se reabrirían las urnas cuyo proceso de votación ya había concluido.
Los datos publicados este lunes también aportaron una referencia sobre el alcance de la medida. Según un relevamiento basado en información del Tribunal Superior Electoral (TSE), 34.330 votos fueron registrados después de las 17, mientras que Lula se impuso por una diferencia de 4.430.191 sufragios. El volumen de votos contabilizados después del horario inicial fue, por tanto, muy inferior a la ventaja final del presidente electo.
Flávio Bolsonaro buscará impugnar el resultado
Las declaraciones de Trump coincidieron con la decisión de Flávio Bolsonaro de recurrir a la Justicia para solicitar la anulación de los comicios. El senador, candidato del Partido Liberal (PL), se negó a reconocer la victoria de Lula y sostuvo que la extensión del horario de votación modificó las condiciones de la elección.
“Es imposible reconocer el resultado”, afirmó el domingo, después de conocerse la derrota. El senador anunció que recurrirá a su equipo legal para intentar impugnar el resultado electoral.
Lula fue reelegido con el 51,79% de los votos válidos, frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, de acuerdo con los resultados difundidos por las autoridades electorales brasileñas. El triunfo le permitirá asumir un cuarto mandato presidencial.
La reacción de Trump se produce en un contexto de tensiones con el Gobierno brasileño. Durante el último año, su administración había aumentado la presión sobre Brasil e impuesto aranceles elevados en respuesta al proceso judicial contra el ex presidente Jair Bolsonaro, padre del candidato derrotado y aliado político del mandatario estadounidense.
Aunque Trump no anunció un respaldo formal a Flávio durante la campaña, había mostrado cercanía con la familia Bolsonaro. En mayo recibió al senador en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en un encuentro que fue interpretado como un gesto de proximidad política.
La victoria de Lula supone un revés para los sectores de la derecha brasileña que buscaban mantener el poder y para los dirigentes internacionales alineados con la familia Bolsonaro. Por ahora, las acusaciones de Trump y Flávio Bolsonaro sobre supuestas irregularidades no han estado acompañadas de pruebas que demuestren que la extensión del horario alteró el resultado de las elecciones.
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