Ucrania llevó a cabo este jueves uno de los mayores ataques con drones contra Rusia desde el inicio de la invasión, al alcanzar por segunda vez en una semana una importante refinería de petróleo en Moscú, provocar incendios de gran magnitud y generar fuertes interrupciones en el tráfico aéreo de la capital rusa.
Según informaron las autoridades rusas, las defensas antiaéreas derribaron cientos de drones durante la madrugada. El Ministerio de Defensa aseguró haber interceptado 555 drones en distintas regiones del país, de los cuales cerca de 200 se dirigían hacia Moscú, en lo que la agencia estatal TASS calificó como el mayor ataque contra la capital rusa en al menos dos años.
Pese a las interceptaciones, varios drones lograron impactar en la Refinería de Petróleo de Moscú (MNPZ), ubicada a unos 15 kilómetros del Kremlin y considerada una de las instalaciones energéticas más importantes de la región, ya que abastece más de un tercio del mercado de combustibles de la capital.
Imágenes difundidas por medios rusos mostraron grandes incendios y densas columnas de humo negro elevándose sobre el sureste de Moscú. El alcalde Serguéi Sobianin describió el episodio como un ataque “a gran escala” y confirmó que varios drones alcanzaron la planta.
El operativo también provocó un fuerte impacto en el sistema aeroportuario. Más de 520 vuelos fueron cancelados o demorados en los aeropuertos de Moscú, mientras que Sheremétievo, el principal del país, suspendió temporalmente sus operaciones y evacuó pasajeros a zonas seguras hasta la reapertura de las terminales horas más tarde.
Además, se registraron daños en distintos puntos de la región de Moscú. En la ciudad de Zhukovsky, un dron impactó contra un edificio residencial que debió ser evacuado. Restos de otros aparatos alcanzaron viviendas, un automóvil, un centro deportivo, instalaciones industriales y un centro comercial cuyo techo se incendió. Las autoridades reportaron al menos 17 personas heridas, entre ellas tres menores.
El ataque se produjo en un contexto diplomático y político sensible. Coincidió con la presencia del presidente ruso Vladimir Putin en la ciudad de Kazán, donde mantuvo reuniones con líderes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), y apenas un día después de la cumbre del G7, en la que los países miembros acordaron incrementar la presión sobre Moscú para poner fin al conflicto.
Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski defendió la ofensiva y aseguró que forma parte de los esfuerzos para forzar a Rusia a avanzar hacia una solución negociada.
“Esta es una respuesta plenamente justificada a los ataques rusos contra nuestras ciudades y comunidades”, afirmó el mandatario ucraniano.
En un mensaje dirigido a la población rusa, Zelenski sostuvo además que “el pueblo ruso empieza a sentir que es un hombre, Vladimir Putin, quien libra esta guerra, mientras que la gente ordinaria paga el precio”, y advirtió: “Si Ucrania arde, su Moscú también arderá”.
Por su parte, el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, señaló que los ataques buscan que la sociedad rusa perciba de manera directa las consecuencias del conflicto iniciado por el Kremlin.
La ofensiva forma parte de una estrategia cada vez más intensa de Ucrania para golpear infraestructuras energéticas y logísticas rusas, reducir los ingresos que financian la guerra y afectar las líneas de suministro en los territorios ocupados. Analistas y funcionarios occidentales sostienen que el creciente uso de drones de largo alcance está permitiendo a Kiev trasladar el impacto de la guerra al interior de Rusia y aumentar la presión sobre Moscú tanto en el plano militar como político.
