El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, acusó a Rusia de ejercer “terrorismo nuclear” al conmemorarse los 40 años del desastre de Chernóbil, en medio de la invasión rusa. “Con su guerra, Rusia vuelve a poner al mundo al borde de un desastre provocado por el hombre”, advirtió el mandatario, al señalar que drones rusos han sobrevolado la central e incluso impactaron contra el sarcófago que contiene la radiación.
Zelenski recordó que la explosión de 1986 fue el peor accidente nuclear civil de la historia y dejó miles de víctimas, con cientos de miles de personas afectadas por la radiación. En ese marco, subrayó que la protección de la planta es una responsabilidad global y pidió evitar que el conflicto actual genere una nueva catástrofe.
Las advertencias del presidente se dan en paralelo a una intensificación de los ataques rusos sobre territorio ucraniano. En la ciudad de Dnipro, un bombardeo contra un edificio residencial dejó al menos dos muertos, más de 20 heridos y varios desaparecidos, mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros ante la posibilidad de que haya más víctimas atrapadas.
La ofensiva también alcanzó otras regiones del país. En Odesa, ataques con drones provocaron daños en viviendas e infraestructura portuaria, mientras que en Chernígov y Járkov se reportaron nuevas víctimas. Según las autoridades, Rusia empleó una combinación de drones, misiles de crucero y proyectiles balísticos, en una estrategia que continúa golpeando objetivos urbanos y civiles.
Frente a este escenario, Zelenski instó a sus aliados a reforzar de inmediato la defensa aérea y acelerar la implementación de nuevas sanciones contra Moscú. Advirtió que la demora en medidas anteriores permitió a Rusia adaptarse y sostener su capacidad ofensiva, y subrayó la necesidad de limitar su industria militar para evitar nuevas escaladas.
En esa línea, la Unión Europea (UE) aprobó un nuevo paquete de sanciones que apunta al sistema financiero y a las exportaciones energéticas rusas, además de autorizar un préstamo millonario para sostener el funcionamiento del Estado ucraniano y su defensa en los próximos años.
A más de cuatro años del inicio de la invasión, el conflicto —el más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial— sigue sin una salida diplomática clara. Con bombardeos casi diarios, una población civil bajo presión constante y riesgos latentes en infraestructuras sensibles como Chernóbil, la guerra mantiene en alerta a la comunidad internacional y reaviva el temor a una escalada de consecuencias globales.
