La Catedral se llenó de pobres
“Martín sabe que el trabajo territorial vale oro en la política, mucho más que la disputa en las redes o en las pantallas de los medios. Y la Iglesia sabe hacerlo mejor que nadie y desde hace mucho tiempo”, decía un legislador unos meses atrás cuando el proyecto para prohibir a los «naranjitas» se frenó en la Unicameral.
A pesar de la presión que hizo el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, el proyecto no prosperó hasta que se incluyó a los cuidacoches bajo alguna figura, y la Iglesia, con el Cardenal Rossi al frente, estuvo al tanto de las negociaciones.
El miércoles a la mañana, la Catedral se llenó de pobres: naranjitas de chaleco, algunos con avanzada edad, otros con discapacidades o con bastones y andadores. Rossi les dijo que, informales o no, ellos eran trabajadores y que la sociedad y el Estado los deben respetar en su dignidad humana.
En el Panal, cuando vieron las imágenes, dicen que respiraron aliviados por no haber quedado en offside ante una Iglesia cada vez más protagonista en los conflictos sociales como mediadora y marcándole límites al poder. Aseguran que la buena relación del intendente Daniel Passerini con el Arzobispado fue la clave para evitar una mala jugada.
A la marcha sin boina
Si hay un exponente de política universitaria, esa es la Franja Morada, el histórico brazo estudiantil de la UCR. La Marcha Federal Universitaria convocó a Ariela Szpanin y Brenda Austin, de larga militancia universitaria, junto al rector John Boretto.
Sin embargo, el partido que marchó masivamente a favor de la universidad pública y del cumplimiento de la ley de financiamiento fue el PJ cordobés. Schiaretti y Llaryora adhirieron desde las redes a las consignas, pero en las calles estuvieron presentes la senadora Alejandra Vigo, el diputado nacional Ignacio García Aresca, el ministro de vinculación Miguel Siciliano, los legisladores Facundo Torres Lima y Leonardo Limia, los funcionarios municipales Rodrigo Fernández y Pichi Campana, entre otros.
Por su parte, los ‘boina blanca’ no tuvieron referentes de peso, como Rodrigo de Loredo o el presidente del partido, Marcos Ferrer. “Es tan incómoda la postura de la UCR ante La Libertad Avanza que no pueden hacer una cosa ni la otra. Si critican, se esfuma la chance de una alianza que necesitan sí o sí; y si marchan, los silban, como le pasó a Rodrigo de Loredo en la primera marcha”, decía satisfecho y con algo de sorna un cordobesista.
Todos miran al operador
La designación de Carlos Lezcano como Fiscal General ha generado fuertes cuestionamientos, poniendo el foco sobre el operador judicial que propuso su nombre.
Lezcano realizó declaraciones al abogado youtuber Federico Maciocci, donde cuestionó las falsas denuncias y generó un revuelo. En la Mesa de Narcocriminalidad de Córdoba, afirmó que la batalla contra el narcotráfico «no la vamos a ganar, pero igual hay que darla». Esta frase impactó negativamente en el gobierno y llegó hasta Llaryora, dado que Lezcano conduce la FPA (Fuerza Policial Antinarcotráfico), organismo que recibe constantes recursos de la provincia.
En una reunión reciente con el Comipaz, se hizo evidente la tensión entre Lezcano y el fiscal adjunto, Alejandro Pérez Moreno, al sentarse en extremos opuestos de la mesa dejando expuesto el indisimulable malestar entre ambos.
El operador al que todos señalan es Juan Manuel Cid como el responsable de haber impulsado al exjuez de control para este cargo. A él se le atribuyen las maniobras más relevantes dentro del ámbito del Poder Judicial en Córdoba.
Un jury con lecturas políticas / Caso Orihuela / Incendio en la torre
