Nunca antes
Algo novedoso está sucediendo en los tribunales provinciales, y es la gran cantidad de trabajadores que renuncian mayormente por los “bajos sueldos” de las categorías inferiores. Históricamente los salarios en el Poder Judicial fueron entre buenos, muy buenos y excelentes, sobre todo comparados con los de administración pública y de muchos privados también. De hecho, lo siguen siendo, sobre todo en el ámbito de la Justicia Federal. Ni hablar de los jueces y muchos fiscales quienes con yapas y otras yerbas cobran de $12.000.000 para arriba. Además algunos suman un plus por hacer subrogancias en cargos vacantes. Debemos recordar también que quienes ingresaron después del año 2017 sufren importantes recortes por el Impuesto a las Ganancias, que no pagan en cambio los de mayor antigüedad. Siempre en la Justicia Federal, los ingresantes cobran alrededor de $1.800.000 más un 25% si tienen títulos universitarios.
Pero en la Justicia Provincial, los sueldos son algo más acotados. Los ingresantes por ejemplo, cobran alrededor de $1.200.000 más el título. En el escalafón, y para tener como referencia, los secretarios perciben como mínimo $5.000.000 mensuales, mientras que los camaristas $11.000.000 para arriba. Por supuesto, hay mucho malestar por el aporte extraordinario previsional, que impactó como un recorte significativo. Lo novedoso es que por estos días hay judiciales que están vendiendo frutos secos, aceites, cremas, alfajores, entre otras cosas, en un intento de cerrar los números. La otra novedad, es la gran cantidad de trabajadores que vienen renunciando desde el año pasado (entre 10 y 30 mensuales). No deja de sorprender porque tradicionalmente para los egresados en Derecho, rendir y entrar al Poder Judicial, y acceder a la posibilidad de hacer una carrera en tribunales, siempre fue una alternativa atractiva. Pero además está ocurriendo que ante las vacantes, cuando convocan a otros aspirantes que figuran en la lista de mérito, muchos de ellos rechazan el ofrecimiento. Desde el Gremio dicen que la mayoría de los que se van son ingresantes con menos de un año de antigüedad, y que la insatisfacción salarial es la causa principal (más allá de otros motivos vinculados con las condiciones laborales, presencialidad, etc). Lo cierto es que la caída del poder adquisitivo (y la motosierra), también está impactando en el sueldo de los trabajadores judiciales. Por eso se están produciendo tantas renuncias, lo cual es un dato llamativo. Nunca antes había pasado.
Ayudadores raros
El Tribunal Federal N°2 de Córdoba comenzó a juzgar a un pastor y youtuber de San Francisco, a su pareja y a otros tres jóvenes, acusados de trata de personas con fines de explotación laboral. Elías Argüello, Daiana Herrera, Marcos Burini y Ricardo y Maximiliano Mercado, podrían recibir duras condenas en caso de confirmarse la acusación que en este juicio lleva adelante el fiscal Carlos Gonella. Según la investigación que hizo la fiscal federal de San Francisco, María Schianni, Elías Arguello era un pastor evangélico que dirigía un culto llamado Dimensión Cielo. Básicamente, la imputación es por captar mediante diferentes redes sociales y engañar a personas psicológica y espiritualmente vulnerables (prometiendo una “sanación divina y eterna”), abusarse de ellas y explotarlas mediante dos emprendimientos: una panificadora y una inmobiliaria. O sea una organización coercitiva de trata, tipo secta. La maniobra se parece a la ya vista en otros casos como los del Maestro Amor en Catamarca y los Sanadores Egipcios en Traslasierra. Provocaban el alejamiento de las víctimas de sus familias, el desapoderamiento de sus bienes y la explotación laboral y económica. Y la coerción que se daba a partir de un férreo control que ejercían sobre las estas personas con maltrato verbal y emocional, con información privada que tenían de ellas, a quienes además vigilaban con cámaras internas, con un sometimiento absoluto. Un dato -no menor- es que algunas víctimas que sufrieron esta situación ni siquiera se reconocen como tales.
En su defensa, Arguello negó los cargos y dijo que por la crianza que le dieron sus padres aprendió a “ayudar a la gente”. Descartó sometimientos y dijo que el dinero que ingresaba a la organización era para el uso común de todos los integrantes. El juicio en el TOF 2 podría terminar la próxima semana y al menos con el grado de presunción -que marca todo proceso previo a una sentencia de estos imputados y fundamentalmente de Argüello-, como mínimo podemos pensar que eran “ayudadores raros”.
