Vecino asesino
Está previsto que desde hoy en la Cámara Doce del Crimen y con jurados populares, juzguen a Fabián Ricardo Páez de 40 años, acusado de haber cometido un espantoso crimen muy recordado en Alto Alberdi. El hecho ocurrió a principios de abril del 2024 en una pensión ubicada sobre calle Santa Rosa al 3300. Allí vivía Mario Antonio Albornoz de 53 años, quien trabajaba en seguridad y vigilancia en la Empresa Provincial de Energía (EPEC). El macabro episodio recién se descubrió el 10 de abril ya que Albornoz no respondía los mensajes de Whatsapp, ni los llamados telefónicos y tampoco concurría a su trabajo. De modo que tras la denuncia, policías y bomberos derribaron la puerta de la pensión y encontraron manchas de sangre en una almohada, y el cuerpo de la víctima adentro de un freezer. La posterior autopsia confirmó que murió por fuertes traumatismos y golpes en la cabeza, dados con un martillo. Rápidamente los investigadores advirtieron que faltaban la billetera, el celular y una notebook de Albornoz, además de otras pertenencias.
Al recabar los primeros testimonios de la gente que lo conocía, llamó la atención que por esas horas otro ocupante de la pensión, Fabián Ricardo Páez se había ido sin despedirse de nadie. También sorprendía que alguien siguiera usando la tarjeta de débito de Albornoz. Por lo tanto, Páez se convirtió en el principal sospechoso del crimen. Aparentemente se trataba de alguien que si bien no tenía un trabajo estable, siempre tenía dinero en su poder. Además cuando encontraron el celular robado, estaba en poder de un particular de Villa Páez que se lo había comprado al presunto matador. Con todos estos elementos el fiscal Guillermo González ordenó finalmente la detención. Páez llega a este juicio imputado por Homicidio Criminis Causa, o sea alguien que mata para tapar otro delito anterior, a alguien que lo conocía y que lo podía delatar. Por lo tanto, la única condena posible es la de prisión perpetua, que salvo algún milagro, será la que le impongan a este vecino asesino.
Cuñas y acomodos
Duele decirlo, pero no hay demasiadas maneras de contar la verdad de los hechos, que no sea describiéndolos tal como se presentan. Y a veces son tan elocuentes, que las interpretaciones caen de maduro. Lamentablemente el Poder Judicial Argentino de estos tiempos está muy lejos de ser el que debería. Puertas adentro, la gran mayoría de los jueces, fiscales, funcionarios y trabajadores lo saben. Puertas afuera, la ciudadanía presume y sospecha (a pesar de sus pocos y vagos conocimientos), por eso la imagen de La Justicia es mayoritariamente mala. Por supuesto, hay un montón de magistrados honestos y dedicados, pero desperdigados, aislados y alejados de los tribunales que toman las decisiones fundamentales. ¿Qué pasaría si los más decentes y capacitados ocuparán esos lugares? Por lo pronto, podríamos pensar, que tendríamos una Justicia más respetuosa de los mandatos de nuestra Constitución Nacional.
No descubrimos nada cuando nos referimos a la robustez de la Sagrada Familia y de como se transan cargos y se nombran familiares, amigos, amantes, etc. Por supuesto, en desmedro de muchos aspirantes que por mérito propio podrían ingresar y fortalecer el funcionamiento judicial. Valga como ejemplo lo sucedido con la fiscal federal de la Rioja, Virginia Miguel Carmona, quien se postulaba para completar el Tribunal Oral Federal de Córdoba (actualmente integrado por los jueces Fabián Asís y Noel Costa). Tras ese examen de oposición (anónimo) y antecedentes e impugnaciones, quedó primera entre los aspirantes. Pero en la entrevista personal, en el Consejo de la Magistratura que preside Horacio Rosatti (Presidente de la Corte Suprema), por mayoría, le bajaron 41 puntos, y sin mayores explicaciones como correspondería “la sacaron de circulación”. Ahora la terna de aspirantes, quedó integrada por María Soledad Mancini, Hugo Burgos y Gustavo Zapata. En la trastienda y aunque oficialmente las máximas autoridades judiciales se arroguen defender “la transparencia”, todos o casi todos saben que prevalecen la hipocresía, las cuñas y los acomodos.









