El debate en Diputados para tratar la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, expone las contradicciones del oficialismo provincial. El pedido, impulsado entre otros por la diputada nacional Natalia de la Sota, no solo busca explicaciones del funcionario nacional por el recorte presupuestario a áreas sensibles, sino que funciona como una fuerte interpelación política hacia el bloque de diputados «cordobesistas» que responden directamente al gobernador Martín Llaryora, cuya ambigüedad frente al gobierno de Javier Milei vuelve a quedar en evidencia.
El reclamo de la líder del espacio «Defendamos Córdoba» apunta al núcleo de la estrategia legislativa del llaryorismo, caracterizada por un posicionamiento pragmático que oscila entre el alineamiento con el Ejecutivo nacional y la defensa discursiva de los intereses locales. “Espero y pido que todos los diputados de Córdoba estén mañana sentados en el recinto, acompañando este pedido de interpelación, mostrando voluntad de que quieren saber y que están siendo consecuentes con lo que dicen por los medios”, lanzó De la Sota, desnudando la distancia que suele existir entre las declaraciones mediáticas de los legisladores del gobernador y sus votaciones efectivas en el Congreso.
La presión sobre el bloque cordobesista se da en un contexto de alta sensibilidad social, tras las masivas movilizaciones en todo el país contra el recorte a las partidas universitarias y el financiamiento de la emergencia en discapacidad. Según la diputada, el jefe de Gabinete incurrió en un claro incumplimiento de sus funciones al ejecutar un «destrozo» sobre el presupuesto votado hace apenas cuatro meses, podando fondos destinados a la investigación del cáncer, la compra de medicamentos esenciales y el mantenimiento de los Parques Nacionales ubicados en territorio cordobés.
La encrucijada para los diputados que responden a Llaryora es total. De la Sota recordó que el Poder Legislativo cuenta incluso con la potestad constitucional de activar la moción de censura para remover al jefe de Gabinete por su responsabilidad política en la administración pública. Frente a este escenario, la diputada criticó con dureza la lógica de negociación que prima en el Centro Cívico de Córdoba: “La actitud, en general, de los gobernadores es sinuosa, confusa para la sociedad, y la sociedad está necesitando posturas claras y coherentes ante situaciones que son muy graves”.
La sesión de este jueves obligará al cordobesismo a definir una postura explícita: o convalidar con su ausencia el ajuste de la gestión nacional o sentarse a exigir explicaciones en el recinto, asumiendo el costo político de confrontar abiertamente con la Casa Rosada. «Espero que mañana tengan la actitud de estar ocupando las bancas para las que fueron votados«, concluyó De la Sota, dejando la responsabilidad del quórum y de la interpelación bajo el estricto costo político del oficialismo provincial.









