Argentina se suma a una declaración de EE.UU. contra la sobreproducción industrial

El documento, impulsado por Donald Trump, advierte sobre el exceso de capacidad estructural en sectores como autos eléctricos, baterías, semiconductores y paneles solares. No menciona a China, pero los firmantes apuntan a las economías cuya producción supera la demanda mundial.

Argentina se suma a una declaración de 15 países contra la sobreproducción industrial que apunta a China

Argentina adhirió, junto a otras catorce economías, a una declaración conjunta que busca abordar el exceso de capacidad y la producción estructural en sectores manufactureros clave, en un pronunciamiento impulsado por Estados Unidos que, sin nombrarla, apunta a la sobreproducción de China.

El documento en cuestión

El documento fue difundido por la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos, que convocó a las demás economías en el marco del foro de ministros de Comercio del G20 que se realizó en Milwaukee, Estados Unidos. Además de Argentina, firmaron Australia, Canadá, la Unión Europea, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, la República de Corea, México, Polonia, Türkiye, el Reino Unido y Estados Unidos.

La declaración ministerial expresa la determinación colectiva de colaborar en nuevas plataformas sectoriales específicas para examinar y adoptar medidas eficaces frente al exceso de capacidad y de producción estructural en diversos sectores clave. También insta a los países a poner fin al uso de políticas y prácticas ajenas a las reglas del mercado que, según el texto, distorsionan los mercados y perpetúan ese exceso.

Los argumentos estadounidenses

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, destacó que muchas economías señalaron casos de exceso de capacidad estructural y de producción en economías que superaban la demanda mundial, situaciones sostenidas por políticas y prácticas ajenas a las reglas del mercado.

El funcionario agregó que esas problemáticas deberán abordarse o seguirán perjudicando gravemente a las industrias nacionales, desplazando la producción local y obstaculizando la capacidad para elevar el nivel de vida de los trabajadores.

La administración de Donald Trump dijo que colaborará con sus socios para defender a las industrias nacionales y a los trabajadores.

Entre los sectores en los que la declaración señala especiales vulnerabilidades ante la sobreproducción se destacan autos y vehículos eléctricos, baterías, productos químicos, semiconductores básicos y paneles solares. Según el texto, se trata de productos con una gran participación de China, aunque el documento evita mencionar países específicos.

Los problemas señalados

Los ministros señalaron que esa dinámica altera precios y patrones de producción a escala global, desalienta inversiones y afecta las exportaciones basadas en condiciones competitivas reales. El pronunciamiento apunta contra economías donde la producción supera de manera persistente la demanda mundial, un escenario que, según el documento, es creado, sostenido o impulsado por políticas e intervenciones gubernamentales que mantienen una oferta artificial por encima de lo que los mercados necesitan.

La declaración incorpora además un argumento de seguridad económica: sostiene que cuando la producción se concentra en un solo país, los socios comerciales quedan más expuestos, aumenta la dependencia y las naciones se vuelven más vulnerables a la coerción económica, incluidas restricciones arbitrarias a las exportaciones. El texto advierte que la falta de medidas concretas puede paralizar industrias nacionales completas, con desplazamiento de fabricación local, destrucción de empleos y debilitamiento de economías enteras, y reconoce que un número creciente de países ya adopta medidas defensivas para proteger a sus industrias, trabajadores y economías.

Los firmantes resolvieron crear plataformas específicas para analizar el problema, cada una enfocada en uno de los cinco sectores priorizados. Funcionarios de alto nivel ya comenzaron esas conversaciones al margen del Comité de Comercio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Antes de diciembre de 2026, los equipos técnicos deberán acordar términos de referencia, intercambiar información no confidencial sobre la sobrecapacidad y sus efectos, e identificar vacíos de datos, con el objetivo declarado de evaluar acciones eficaces y, cuando sea posible, complementarias para limitar el impacto sobre el comercio y el empleo.

El texto retomó un debate que el G20 ya había planteado en 2016, cuando los líderes reconocieron que los subsidios y otras formas de respaldo estatal podían distorsionar los mercados y contribuir al exceso de capacidad mundial. Diez años después, los ministros afirmaron que el problema se agravó y extendieron el reclamo a nuevas industrias vinculadas con la transición energética y la tecnología.

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