El Gobierno nacional intentó este lunes desactivar la tensión con la Iglesia Católica luego de las críticas formuladas por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante el Tedeum del 25 de Mayo. Aunque en la Casa Rosada persisten fuertes diferencias con sectores eclesiásticos, el presidente Javier Milei eligió moderar el tono y evitar una nueva escalada política.
La reacción oficial estuvo atravesada por un contexto sensible: la posibilidad cada vez más concreta de que el papa León XIV visite la Argentina en noviembre. En ese escenario, el oficialismo considera inconveniente profundizar un enfrentamiento con la Iglesia.
Las críticas del arzobispo
Durante la homilía en la Catedral Metropolitana, García Cuerva volvió a cuestionar el clima social y político, además de advertir sobre los niveles de agresividad y exclusión. El arzobispo porteño ya había mantenido cruces recientes con dirigentes políticos, entre ellos el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, por los operativos realizados en barrios populares.
En Balcarce 50 admiten que existe malestar con la Iglesia por considerar que no reconoce la política social impulsada por la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, ni la baja de los índices de pobreza que exhibe el Gobierno.
“Juegan para el peronismo y buscan continuar con el pobrismo”, deslizan cerca del Presidente, en una postura similar a la que mantenía el oficialismo frente al papa Francisco cuando cuestionaba la situación social y la represión a jubilados.
Milei buscó descomprimir
Uno de los dirigentes libertarios más duros fue el diputado nacional de La Libertad Avanza, Bertie Benegas Lynch, quien calificó la homilía de García Cuerva como “lamentable e injusta con los logros del Gobierno”. Además, acusó a sectores de la Iglesia de “militar con sotana el regreso del peronismo”.
Pese a esas expresiones, Milei eligió desactivar la confrontación. Este lunes aseguró que el arzobispo “no actuó como un adversario político” y definió sus declaraciones como “una opinión absolutamente válida”.
“Me parece que abre un diálogo y un debate. Eso es supervalioso”, afirmó el mandatario en tono conciliador.
El Presidente solo tomó distancia de uno de los conceptos centrales planteados por García Cuerva, quien había comparado la violencia en redes sociales con formas de terrorismo. “Terrorismo es cuando el Estado persigue personas o cuando se ponen bombas para sembrar terror”, sostuvo Milei.
