El reciente brote de hantavirus detectado en un crucero de bandera neerlandesa que partió desde Ushuaia encendió las alarmas sanitarias a nivel internacional y puso el foco en la importancia de reforzar las medidas de prevención frente a esta enfermedad potencialmente grave. Hasta el momento, se confirmó un caso positivo dentro de un grupo de seis personas afectadas, entre las cuales se registraron tres fallecimientos y un paciente en estado grave.
Desde la Sociedad Argentina de Medicina del Trabajo y Salud Ocupacional advirtieron que, si bien el viaje tuvo origen en Ushuaia, no existen registros de hantavirus en Tierra del Fuego, por lo que no puede afirmarse que el contagio haya ocurrido en esa provincia.
El hantavirus es una zoonosis, es decir, una enfermedad transmitida de animales a humanos, causada por el virus Hanta. Su principal vector son los roedores silvestres, especialmente el ratón colilargo, que elimina el virus a través de la saliva, orina y heces. La principal vía de contagio es la inhalación de partículas virales presentes en ambientes contaminados, aunque también puede producirse por contacto directo o mordeduras.
Si bien no es habitual la transmisión sostenida entre personas, existe evidencia de contagio interpersonal en el caso del linaje Andes, presente en el sur de Argentina y Chile. Esto obliga a reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica, el aislamiento de casos sospechosos y el seguimiento de contactos estrechos.
Los síntomas iniciales suelen ser similares a los de un cuadro gripal, incluyendo fiebre, dolores musculares, cefalea, escalofríos, náuseas y vómitos. En algunos casos, la enfermedad puede evolucionar hacia un síndrome cardiopulmonar grave que requiere atención en terapia intensiva y asistencia respiratoria mecánica. Actualmente, no existe un tratamiento específico para esta patología.
En dialogo con Hoy Día Córdoba, el Dr. Gabriel Oscar Fernández, médico clínico y especialista en Salud Pública, Medicina del Trabajo, Higiene y Seguridad, Medicina Aeronáutica y Espacial, y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Trabajo y Salud Ocupacional, aportó una mirada experta sobre la situación, y explicó: “La Organización Mundial de la Salud contabiliza ya ocho casos de hantavirus vinculados al crucero de Cabo Verde. El último corresponde a una persona actualmente hospitalizada en el Hospital Universitario de Zúrich, en Suiza, que desarrolló síntomas luego de haber descendido del barco. Se ha confirmado que se trata de la cepa Andes, la única de las 38 conocidas con capacidad de transmitirse de persona a persona”.
El especialista remarcó además la importancia de la prevención en todos los ámbitos: “Es fundamental evitar el contacto con roedores en entornos laborales, escolares y familiares, manteniendo condiciones adecuadas de higiene, orden y seguridad. De esta manera, aún es posible controlar esta zoonosis, incluso considerando la posibilidad de transmisión entre humanos”.
Fernández también subrayó el rol de la medicina laboral: “Cada trabajador, ya sea en un crucero, una fábrica o una oficina, debe ser protegido por su empleador mediante controles médicos preventivos y medidas estrictas de higiene y seguridad. Esto incluye la desinfección de ambientes y el control de plagas, claves para prevenir no solo el hantavirus sino otras enfermedades zoonóticas”.
Las autoridades sanitarias recomiendan extremar las medidas de prevención, entre ellas mantener la limpieza en hogares y lugares de trabajo, evitar la acumulación de residuos, sellar posibles accesos para roedores, ventilar ambientes cerrados y utilizar soluciones desinfectantes como lavandina diluida.
El brote reciente vuelve a poner en evidencia la necesidad de fortalecer sobre todo las políticas de salud pública para prevenir enfermedades emergentes que, aunque poco frecuentes, pueden tener consecuencias graves si no se detectan y previenen a tiempo.
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