Cada 25 de abril se conmemora el Día Internacional de Lucha contra el Maltrato Infantil, una fecha destinada a visibilizar prácticas que vulneran los derechos de las infancias. Según datos de la OPS y UNICEF, en América Latina y el Caribe, 6 de cada 10 niños de hasta 14 años atraviesan situaciones de disciplina violenta en sus hogares.
Considerar que la violencia es un elemento natural en la crianza impide construir entornos protectores y libres de maltrato para los chicos y las chicas.
En Argentina, las estadísticas revelan que el 46,4% de los progenitores reconoce utilizar métodos físicos para la educación, a pesar de que la mayoría coincide en que no es una práctica adecuada.
La complejidad del maltrato
La violencia en la niñez trasciende el castigo físico o el «chirlo». Los organismos internacionales definen el maltrato como cualquier acción que vulnere los derechos del niño, lo cual incluye:
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Maltrato psicológico: Gritos, insultos, burlas y amenazas.
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Negligencia: Descuido de necesidades básicas y abandono.
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Violencia física: Golpes y agresiones corporales de cualquier tipo.
Estas conductas, frecuentemente naturalizadas bajo el concepto de «imponer autoridad», generan miedo e inseguridad. El impacto directo se observa en el daño cognitivo, la baja autoestima y dificultades en el desempeño escolar, además de perpetuar ciclos de violencia en la vida adulta.
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Pautas para un entorno de cuidado
Según la Guía práctica para evitar gritos, chirlos y estereotipos elaborada por Unicef para promover un crecimiento saludable, especialistas en pedagogía sugieren identificar y erradicar comportamientos cotidianos perjudiciales. La autoridad debe construirse sobre el respeto mutuo y no sobre el temor.
Conductas a evitar:
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Agresiones verbales: Utilizar calificativos desvalorizantes o insultos.
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Amenazas de abandono: Generar temor a la soledad o al castigo físico como método de control.
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Incoherencia: Emitir mensajes contradictorios entre los adultos a cargo.
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Desinterés: Ignorar los intentos de comunicación espontánea del niño.
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Culpabilización: Involucrar a menores en conflictos de pareja o problemas de adultos.
Hacia una disciplina positiva
Establecer límites es un acto de cuidado que ofrece a los niños un marco de referencia seguro. Las herramientas recomendadas incluyen la validación emocional, el fortalecimiento del apego a través del juego y el uso de la palabra como mediadora de conflictos. El objetivo es brindar seguridad para que el niño aprenda a tolerar la frustración y a manejarse con autonomía.
Ante situaciones de vulneración de derechos, existen canales de orientación y denuncia gratuitos en todo el territorio nacional:
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Línea 102: Servicio gratuito y confidencial de atención especializada sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes.
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0800-222-1717: Línea de orientación y asistencia.
Fuentes: (Encuesta sobre Condiciones de Vida de Niñez y Adolescencia (ECOVNA) 2011-2012 (Ministerio de Desarrollo Social de la Nación /
UNICEF).
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