Una mujer murió intoxicada por monóxido en Río Cuarto y hay otros cinco afectados

La víctima tenía 44 años y había sido rescatada de un departamento junto a un hombre que permanece internado.

Una mujer murió intoxicada por monóxido en Río Cuarto y hay otros cinco afectados

Investigan fallas en la ventilación y el uso de calefactores.

Una mujer de 44 años murió este domingo en el Hospital San Antonio de Padua, de la localidad de Río Cuarto, luego de haber sido rescatada intoxicada por monóxido de carbono en un departamento de barrio Roque Sáenz Peña. En paralelo, otras cinco personas, entre ellas un niño de siete años, también resultaron intoxicadas en distintos episodios registrados durante la jornada y debieron ser hospitalizadas.

El caso más grave ocurrió en una vivienda ubicada sobre calle Arturo M. Bas al 1300. Tras un llamado al 911, policías, bomberos y servicios de emergencia acudieron al lugar y rescataron a un hombre y una mujer que se encontraban inconscientes dentro del departamento. Según indicaron fuentes oficiales, las víctimas habían encendido un calefactor en un ambiente sin ventilación adecuada. Fueron los propios vecinos quienes rompieron la puerta al advertir olor a gas y notar que los ocupantes no respondían.

Cuando los efectivos ingresaron al inmueble, encontraron a ambas personas tiradas en el suelo y sin reacción. La mujer falleció horas después en el hospital, mientras que el hombre permanece internado bajo observación médica.

En otro hecho similar ocurrido en barrio Alberdi, un hombre de 47 años, una mujer de 37 y un niño de siete años debieron ser rescatados por vecinos tras presentar síntomas compatibles con intoxicación por monóxido de carbono. Todos fueron derivados al Hospital San Antonio de Padua para recibir asistencia.

Las autoridades remarcaron que todos los casos estarían vinculados a malas combustiones y falta de ventilación en los ambientes calefaccionados, una situación que suele incrementarse durante los días de bajas temperaturas.

El monóxido de carbono es conocido como “la muerte silenciosa” porque no tiene olor, color ni produce irritación, lo que dificulta detectarlo a tiempo. Se genera por la combustión incompleta de materiales como gas, leña o carbón y, en altas concentraciones, reemplaza el oxígeno en la sangre, pudiendo provocar desde dolores de cabeza y mareos hasta desmayos, convulsiones y la muerte.

Entre las principales recomendaciones para prevenir intoxicaciones, especialistas aconsejan mantener siempre ventilados los ambientes, apagar las estufas antes de dormir, no usar hornallas u hornos para calefaccionar y controlar anualmente las instalaciones con un gasista matriculado. También advirtieron que una llama amarilla en artefactos a gas puede indicar una combustión defectuosa.

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