El argentino Federico Luis se llevó la Palma de Oro en Cannes con “Para los contrincantes”

Tras alzarse con un triunfo inédito para nuestra cinematografía, el director advirtió sobre la falta de fomento local que lo obligó a filmar en el exterior.

El argentino Federico Luis se llevó la Palma de Oro en Cannes con “Para los contrincantes”

A sus 36 años, Federico Luis transita su tercera vez en el festival tras competir con "La siesta" en 2019 y "Simón de la montaña" en 2024.

En una jornada que quedará marcada en las páginas doradas de nuestra cinematografía, el director Federico Luis se alzó con la Palma de Oro al mejor cortometraje por su obra «Para los contrincantes». El film, una pieza de 15 minutos de notable sensibilidad, fue rodado íntegramente en el icónico barrio de Tepito, en Ciudad de México, tras haber sido gestado en la prestigiosa Residencia de Cannes.

La decisión de filmar en el exterior no fue una elección estética azarosa, sino una respuesta directa a la compleja situación que atraviesa la industria audiovisual en Argentina. Al recibir el galardón de manos de la presidenta del jurado, la catalana Carla Simón, el realizador aprovechó la visibilidad global para denunciar la falta de recursos en su tierra natal. “Soy un director argentino, pero como está muy difícil filmar en mi país por los constantes ataques y el desfinanciamiento del gobierno a la cultura pude rodar en México con aportes míos, pero también de ese país, de Chile y de Francia”, expresó Luis ante el imponente salón Lumière.

Un triunfo nacido en el exilio creativo

El cortometraje narra la historia de Damián, un niño de diez años que persigue el sueño de convertirse en campeón de boxeo en un entorno que lo desafía constantemente. Para Federico Luis, graduado de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, el proyecto fue una oportunidad para explorar la subjetividad infantil frente a la disciplina y la violencia contenida. Según explicó el director, el origen de este trabajo se dio por casualidad mientras investigaba para su próximo largometraje junto al escritor Mario Bellatin. “Nos juntamos con Bellatin y, cómo él es una persona inquieta, a la que no le gusta sentarse a conversar sentado, me llevó a pasear por distintos barrios de la ciudad. Allí conocí al niño que sería el protagonista del film y al club de barrio donde se desarrollaría”, recordó el cineasta.

Este reconocimiento corona una trayectoria ascendente en la Riviera Francesa. Con 35 años, Federico Luis ya es un veterano del certamen: compitió en 2019 con el corto «La siesta» y se consagró en 2024 con el Gran Premio de la Semana de la Crítica por su ópera prima, «Simón de la montaña». Pese al júbilo, el cineasta manifestó una sensación ambivalente durante la ceremonia. “Es realmente maravilloso estar aquí en Cannes y también es un poco agridulce sabiendo que, en este momento, están ocurriendo muchas cosas extremadamente crueles en el mundo”, expresó ante el público. Su discurso también incluyó una sentida defensa del sector artístico: “Espero que este premio me permita a mí, pero también a muchos otros colegas y artistas, volver a trabajar en Argentina, donde hay una política de destrucción de las artes”.

Entre el documental y el sueño del boxeador

La obra premiada se sitúa en una frontera difusa entre el género documental y la ficción, capturando la euforia y el agotamiento propios de la infancia. El jurado destacó la capacidad de la película para mostrar “el alma de un niño frente a su primera lección de vida. Una película que nos recuerda que crecer también significa aprender a perder, pero seguir avanzando”. Para Luis, lo fundamental fue registrar la presencia física y los reflejos del pequeño protagonista, Damián López, en cuyo cuerpo están grabados los movimientos de un profesional.

“Lo que me llevó a hacer este cortometraje no fue el deseo de ‘retratar la realidad’ o una ‘totalidad’, sino simplemente capturar la visión estrecha y subjetiva de Damián sobre ese mundo”, explicó el realizador. El rodaje en Tepito, un barrio con fama de ser cerrado, resultó una experiencia gratificante para el equipo. El director agradeció la calurosa recepción de los vecinos, quienes les permitieron trabajar con comodidad. La producción contó además con el apoyo de la legendaria productora francesa Sylvie Pialat, subrayando el carácter internacional de un film que, paradójicamente, no contó con participación argentina inicial debido a la coyuntura de subsidios.

“Para los contrincantes” (For the Opponents).

¿Un palmarés controversial?

Más allá del éxito nacional, la 79° edición de Cannes cerró con un palmarés que generó debate en la crítica. La Palma de Oro para largometrajes fue otorgada al rumano Cristian Mungiu por «Fjord», una obra que cuestiona el sistema de bienestar noruego y el rol de los servicios sociales en la crianza de los hijos. Por su parte, el Gran Premio del Jurado fue para el ruso en el exilio Andrei Zvyagintsev por «Minotaur», una parábola gélida sobre la corrupción y la disolución moral en la Rusia contemporánea bajo el trasfondo de la guerra en Ucrania.

En la categoría de Mejor Dirección, el premio fue compartido entre el polaco Pawel Pawlikowski (por «Fatherland») y los españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo. Estos últimos, conocidos como «Los Javis», impactaron con «La bola negra», una visceral reivindicación de la comunidad LGBT+ basada en una obra inconclusa de Federico García Lorca. En las categorías actorales, los reconocimientos también fueron repartidos: Virginie Efira y Tao Okamoto como mejores actrices por «Soudain», y Emmanuel Macchia y Valentin Campagne como mejores actores por «Coward». Finalmente, el premio al mejor guion fue para Emmanuel Marre por «Notre Salut»l.

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