El Gobierno anunció un nuevo reactor nuclear en el país

Capitales norteamericanos invertirán US$ 1200 millones para construir un reactor nuclear a través del RIGI.

El Gobierno anunció un nuevo reactor nuclear en el país

La central nuclear de Atucha cumplió 50 años en 2024.

El Gobierno nacional anunció este jueves la construcción de un reactor nuclear en la localidad bonaerense de Lima, partido de Zárate, mediante una inversión privada de US$ 1200 millones a cargo de la empresa estadounidense Meitner Energy. La iniciativa, que se ejecutará en el marco del Súper RIGI, prevé un plazo de obra de cinco años y promete dinamizar la matriz energética de todo el país. La confirmación oficial llega en medio de una fuerte reestructuración del sector que busca atraer capitales de riesgo bajo nuevas reglas de previsibilidad estatal.

Detalles de la megainversión y el diseño argentino

La apuesta financiera estará respaldada por el Grupo Ansari, una corporación conducida por el magnate iraní Hamid Ansari, quien está radicado en Estados Unidos y cuenta con antecedentes como financista tecnológico en proyectos de escala global. El plan contempla la edificación del ACR-300, un reactor de baja potencia (SMR) de Generación III+ y tecnología PWR, que inyectará una potencia aproximada de 300 MWe al sistema interconectado nacional.

Fuentes oficiales confirmaron que el desarrollo se basa en un diseño de ingenieros locales, lo que convertirá a esta obra en el primer proyecto First of a Kind (FOAK) de este modelo a nivel mundial. Esto significa que la central no funcionará como un prototipo de laboratorio, sino como la primera versión comercial operativa de su tipo. Con esta incorporación, el mapa energético sumará potencial a las tres centrales nucleares que ya posee el país: Atucha I (362 MWe), Atucha II (745 MWe) y Embalse (656 MWe).

Financiamiento privado y las nuevas reglas de mercado

El desembolso de los US$1200 millones será financiado en su totalidad por los inversores privados, sin aportes del tesoro nacional. Según explicaron desde el Poder Ejecutivo, el entendimiento le otorga a Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) el derecho a tomar la operación y el mantenimiento de la nueva central bajo condiciones de mercado, mientras que la firma norteamericana abonará un canon por el uso de la superficie del predio estatal.

La ingeniería financiera se gestionó bajo la órbita de la Secretaría de Asuntos Nucleares, conducida por Federico Ramos Napoli. El funcionario actuó como nexo principal entre el grupo inversor y los organismos técnicos del sector. «Es exactamente el modelo que venimos impulsando: el Estado genera las condiciones y garantiza la previsibilidad, y el sector privado invierte el capital asumiendo el riesgo», afirmó Ramos Nápoli, quien vinculó el anuncio con los lineamientos presentados a fines de mayo.

El secretario también remarcó el peso estratégico del país al señalar que «la Argentina tiene más de setenta años de trayectoria nuclear, instituciones de primer nivel y talento reconocido en todo el mundo». Para el funcionario, la elección de la empresa privada confirma que el capital técnico local es capaz de transformarse en inversión, trabajo y energía limpia de base.

Impacto laboral y tensiones en los organismos del Estado

La Casa Rosada calcula que el proyecto generará cerca de 2000 puestos de trabajo directos distribuidos en las fases de desarrollo, construcción, puesta en marcha y operación definitiva. El inicio de las obras en Zárate queda supeditado a la aprobación final por parte del Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, y a la obtención de las licencias ambientales y técnicas que otorga la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN). El CEO de Meitner Energy y exejecutivo de Shell, Teófilo Lacroze, estuvo presente en la reunión donde se ratificó el rumbo del proyecto.

El anuncio formal se produce en una semana compleja para el sector, marcada por la no renovación de 61 contratos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), una medida que provocó protestas y la intervención de la Gendarmería en la sede central del organismo. Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) denunciaron que la medida representa un desmantelamiento orientado a la privatización de la estructura.

Por su parte, las autoridades de la CNEA aclararon que la decisión no afectó a ingenieros nucleares ni a personal técnico especializado, sino que se trató de la finalización de vínculos de personal administrativo ingresado durante 2023. La concreción de este entendimiento con Meitner Energy ocurre además tras el desplazamiento de Demian Reidel de la conducción de Nucleoeléctrica Argentina, luego de cortocircuitos internos vinculados a las quejas de los inversores internacionales y la posterior creación de la secretaría específica que comanda Ramos Nápoli.

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