El riesgo país argentino volvió a bajar este miércoles y se ubicó en 410 puntos básicos, su nivel más bajo en más de ocho años, tras la decisión de la calificadora Moody’s de mejorar la nota de la deuda soberana del país.
El indicador elaborado por JP Morgan retrocedió cerca de un 2%, impulsado por la suba de los bonos en dólares, y quedó a solo 10 puntos de perforar la barrera de los 400 puntos, un umbral que el mercado considera clave porque acercaría a la Argentina a una eventual vuelta al financiamiento en los mercados internacionales.
La mejora de Moody’s elevó la calificación de la deuda argentina de Caa1 a B3 y modificó la perspectiva de estable a positiva, en línea con las decisiones adoptadas en los últimos meses por Fitch Ratings y S&P Global Ratings.
En su informe, la agencia sostuvo que las probabilidades de incumplimiento disminuyeron significativamente gracias a la estabilización macroeconómica, la mejora del frente externo y un perfil financiero más sólido. Además, consideró que, si continúan las reformas y el orden fiscal, la calificación podría volver a mejorar.
Suben los bonos y las acciones
La reacción del mercado fue inmediata. Los bonos soberanos en dólares avanzaron hasta un 0,6%, encabezados por los Globales 2046, 2041 y 2038, mientras que las acciones argentinas también operaron con fuertes subas.
En Wall Street, los ADR de bancos y empresas argentinas registraron ganancias de hasta el 3%, lideradas por Banco Macro, Grupo Supervielle, Grupo Financiero Galicia, Cresud e YPF. En tanto, el índice S&P Merval avanzó más de un 2%.
Qué implica la mejora de la calificación
Especialistas del mercado señalaron que el hecho de que las tres principales calificadoras internacionales hayan mejorado la nota crediticia argentina durante 2026 envía una señal de mayor confianza para los inversores.
Desde la consultora Puente destacaron que Moody’s ahora quedó alineada con Fitch y S&P, aunque mantiene una perspectiva positiva, lo que deja abierta la posibilidad de nuevas mejoras si continúa la consolidación macroeconómica.
Por su parte, Jaime Reusche, vicepresidente de Moody’s Ratings, consideró que la nueva calificación podría traducirse en más inversiones y un menor costo de financiamiento para el Estado, las empresas, los bancos e incluso los particulares.
No obstante, los analistas advirtieron que Argentina todavía permanece dentro de la categoría de deuda especulativa, por lo que el desafío será sostener la acumulación de reservas, el equilibrio fiscal y la estabilidad económica para continuar reduciendo el riesgo país.
