La industria electrónica y electromecánica atraviesa una fuerte caída y advierte por las tasas

Un informe de Cadieel reveló fuertes bajas en producción, empleo e inversiones durante el primer trimestre, mientras las empresas advierten por costos, importaciones y falta de demanda interna.

La industria electrónica y electromecánica atraviesa una fuerte caída y advierte por las tasas

Electrónica e iluminación registraron las mayores caídas del trimestre.

La industria electrónica, electromecánica y luminotécnica atraviesa un escenario crítico que combina el desplome del consumo interno con condiciones macroeconómicas que, según el sector, dificultan competir. De acuerdo con el último informe trimestral de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel), el sector registró una caída promedio del 39% en su producción durante el primer trimestre de 2026.

El relevamiento mostró un deterioro generalizado: el 61% de las empresas redujo sus niveles de fabricación, mientras que el empleo también reflejó el impacto de la desaceleración, con un 42% de las firmas reportando reducciones en su dotación de personal. Solo un 6% indicó incrementos en la cantidad de trabajadores.

Actualmente, el sector mantiene una fuerte presencia de empresas medianas y grandes. El 39% de las firmas relevadas cuenta con entre 11 y 50 empleados, mientras que un 32% supera los 100 trabajadores.

Un contraste con el escenario global

En diálogo con Hoy Día Córdoba, el vicepresidente de Cadieel, José Tamborenea, aseguró que la realidad argentina contrasta con la dinámica internacional. Mientras sectores como la electrónica, la energía y la baja tensión atraviesan una expansión global impulsada por la inteligencia artificial, el machine learning y la creciente demanda energética, el panorama local muestra una tendencia inversa.

“Cuando esto se proyecta en Argentina, los números son malos porque se ven afectados por la política industrial y macroeconómica. Cae el consumo, cae la demanda de energía y no hay inversión en obra pública impulsada por el Gobierno nacional, a lo que se suma el recorte de fondos en las provincias”, explicó Tamborenea.

La caída por sectores

El informe de Cadieel reflejó comportamientos desiguales dentro de la actividad, aunque con predominio de fuertes retrocesos.

Además, la utilización de la capacidad instalada continuó mostrando un nivel de actividad contenido. Según el informe de Cadieel, el 32% de las empresas trabajó entre el 41% y el 60% de su capacidad productiva durante el primer trimestre del año.

Al mismo tiempo, una proporción importante de firmas operó en niveles aún más bajos, mientras que los segmentos con mayor utilización siguen siendo minoritarios dentro del sector. Para la entidad, este escenario refleja que la actividad industrial continúa lejos de una recuperación sostenida y sin señales claras de expansión generalizada.

Exportaciones limitadas y presión de costos

Aunque el 58% de las empresas aseguró realizar exportaciones, la inserción internacional continúa siendo reducida. Según el relevamiento, el 67% de las firmas exportadoras destina hasta el 10% de su producción a mercados externos.

Desde Cadieel señalaron que los costos continúan siendo el principal obstáculo para ganar competitividad y ampliar la participación en el comercio internacional. Además, las expectativas para el segundo trimestre muestran mayor cautela: el 39% de las empresas prevé una caída de las exportaciones, mientras que solo el 22% espera mejoras.

Tasas “penalizantes” y costos crecientes

Uno de los principales obstáculos señalados por el sector es el acceso al financiamiento. Tamborenea calificó las tasas de interés actuales como “penalizantes” para la industria argentina.

“Las tasas oscilan entre 20 y 30 puntos por arriba de la inflación, lo que hace inviable la producción”, sostuvo el directivo, al comparar el escenario local con países donde el financiamiento industrial se mueve entre el 2% y el 5%.

El dirigente también cuestionó las distorsiones tributarias y logísticas. En ese sentido, mencionó que la carga impositiva sobre los combustibles alcanza el 57%, según datos del sector, lo que eleva los costos de transporte y producción incluso por encima de mercados internacionales.

Apertura importadora

Desde Cadieel también advirtieron sobre el impacto de la apertura importadora en algunos segmentos de la industria electrónica y electromecánica. Tamborenea señaló que el ingreso de productos del exterior afecta especialmente a la producción local de computadoras y equipamiento informático.

Como ejemplo, explicó que las netbooks destinadas al sistema educativo dejaron de producirse localmente luego de la caída de las compras estatales. “La mayoría de los insumos son importados y hay ensamblados puntuales que se realizan en el país”, indicó.

Frente a este escenario, la entidad reclamó una política industrial más activa, similar a la aplicada por Estados Unidos, Europa, China o Brasil. “Demandamos una política industrial al servicio de la producción y de la competitividad de las empresas”, afirmó Tamborenea.

Además, sostuvo que la política tributaria y crediticia debería enfocarse en fortalecer la producción y el empleo, y no únicamente en los esquemas financieros.

Dudas sobre el RIGI

Respecto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el vicepresidente de la entidad advirtió que el impacto sobre la industria local podría ser limitado si no se promueve la incorporación de proveedores nacionales en las cadenas de valor de los grandes proyectos. “Si el consumo de las grandes inversiones no se orienta hacia las cadenas de valor locales, va a ser difícil que el impacto llegue a la industria nacional”, sostuvo.

Tamborenea también cuestionó que algunas provincias impulsen esquemas propios de compras locales porque, según indicó, podrían generar nuevas distorsiones dentro del mercado interno.

Cautela para lo que viene

Las proyecciones para el segundo trimestre muestran un escenario de moderada estabilidad, aunque sin señales contundentes de recuperación. El 45% de las empresas prevé mantener su nivel de producción, mientras que un 29% espera mejoras y un 26% anticipa nuevas caídas.

En materia de demanda interna, el 39% espera estabilidad, el 32% proyecta una mejora y el 29% teme una caída del consumo. En ventas, el 35% prevé una recuperación, aunque el escenario sigue condicionado por el aumento de costos y la incertidumbre económica.

Las expectativas de inversión continúan debilitadas: el 68% aseguró que no tiene previsto ampliar capacidad ni realizar desembolsos, principalmente por menores ventas y por la incertidumbre económica y política.

En empleo, el 68% de las empresas espera mantener sin cambios su plantilla, aunque el 29% anticipa nuevas reducciones de personal.

De cara a 2027, Tamborenea advirtió que, si se mantiene el actual esquema económico, el mercado podría continuar perdiendo participación frente a los productos importados. “Lo poco que se reactive lo van a ocupar los importadores”, concluyó.

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