La industria argentina perdió 79.672 puestos de trabajo registrados desde la asunción del presidente, Javier Milei, en diciembre de 2023, según estimaciones privadas en base a datos oficiales, relevadas por el Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA).
El dato refleja una dinámica acelerada: solo en el inicio de 2026, el 97% de los empleos perdidos en el sector privado correspondieron a la industria, en un contexto de caída de la actividad, retracción del consumo y reconfiguración del modelo productivo.
Textil: caída histórica y parálisis productiva
El caso más crítico es el sector textil. Según la Fundación Pro Tejer, la producción cayó 33% interanual en febrero y hasta 36% frente a 2023, mientras que 7 de cada 10 máquinas permanecen paralizadas.
La crisis combina múltiples factores: debilidad del consumo, pérdida del poder adquisitivo, suba de costos y fuerte avance de importaciones, que en 2025 crecieron un 185% en volumen. A esto se suma el auge del comercio digital internacional, con envíos puerta a puerta que aumentaron un 274%, generando mayor presión sobre la producción local.
El impacto es estructural: se perdieron más de 20.700 empleos en la cadena textil, cerraron 659 empresas y la actividad acumula dos años consecutivos en retroceso.
Owoko: concurso, deudas y derrumbe de ventas
En este contexto, la marca de indumentaria infantil Owoko se convirtió en uno de los casos más representativos. La empresa solicitó su concurso preventivo para sus firmas De Niños S.A. (comercial) y Kokoloko S.A. (productiva), con deudas que superan los $2.800 millones.
El deterioro es profundo:
- Ventas mensuales que cayeron de $400 millones en 2024 a $250 millones en 2025
- Más de 1.500 cheques rechazados por cerca de $717 millones
- Proveedores que iniciaron pedidos de quiebra
Además, la firma cerró locales en puntos estratégicos como Abasto Shopping, Galerías Pacífico, Recoleta Mall y Alto Avellaneda, reduciendo fuertemente su presencia comercial.
En su presentación judicial, la empresa fue contundente: “los productos que comercializa la sociedad, que no son otra cosa que moda, son los primeros en caer”, reflejando el impacto directo de la caída del consumo.
Línea blanca: Frimetal y el retroceso industrial en Rosario
La crisis también golpea a la industria de bienes durables. En Rosario, la empresa Frimetal, ensambladora de Electrolux, decidió discontinuar la producción de heladeras desde mayo.
La planta reducirá su dotación a 150 trabajadores, desde los 750 iniciales, y quedará operando solo con freezers y lavarropas. La decisión se suma a la suspensión previa de la producción de cocinas en enero.
El caso refleja el impacto de la caída de la demanda en el mercado de electrodomésticos, uno de los más sensibles al deterioro del poder adquisitivo.
Muebles: Reno y la crisis del consumo
En paralelo, la firma santafesina Reno Amoblamientos, con trayectoria desde los años 50, avanza hacia su convocatoria de acreedores en medio de una fuerte caída de ventas.
Especializada en muebles de cocina, placares y vestidores, la empresa enfrenta problemas financieros agravados por:
- Retracción del consumo
- Atrasos en entregas y conflictos con clientes
- Mayor competencia, incluso de importaciones desde Brasil
El sector también refleja el cambio en los hábitos de consumo. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el rubro de muebles y decoración cayó 8,3% interanual en marzo, con menor afluencia en locales y ventas concentradas en productos de bajo costo.
Cierre de empresas y efecto en cadena
Desde IPA advierten que desde diciembre de 2023 cerraron 2.993 empresas industriales, mientras que el total de firmas activas cayó a 46.728, unas 1.812 menos que un año atrás.
A este escenario se suma la fragilidad financiera del entramado productivo. Según la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), el 40% de las pymes mantiene deudas impositivas, lo que refleja las dificultades para sostener la actividad en un contexto de caída de ingresos y presión de costos.
La actividad industrial acumula ocho meses consecutivos de caída, con un descenso del 8,7% interanual en febrero, en un mercado interno donde el consumo también retrocede y obliga a los hogares a priorizar gastos esenciales.
El fenómeno genera un “efecto pinza”: costos en alza en pesos y un tipo de cambio relativamente estable, lo que encarece la producción en dólares y reduce competitividad frente a importaciones.
Un cambio estructural en la industria
Para Daniel Rosato, presidente del Observatorio IPA, el proceso responde a un cambio de modelo económico: “la Argentina reconvirtió el modelo de país de empleo y desarrollo en uno extractivista y primario”, lo que deja fuera del sistema a gran parte del entramado productivo.
En ese marco, la industria deja de ser el motor de generación de empleo y entra en una etapa de reconfiguración, donde sobreviven los sectores más competitivos o vinculados a exportaciones, mientras que los orientados al mercado interno concentran el mayor impacto.
La combinación de caída del consumo, apertura comercial y presión de costos configura un escenario donde los cierres, concursos y ajustes dejan de ser casos aislados y pasan a formar parte de una tendencia más amplia.
El desafío hacia adelante será si este proceso logra estabilizarse en un nuevo equilibrio productivo o si la contracción industrial continúa profundizando su impacto en el empleo y la economía real.
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