La Unión Industrial Argentina (UIA) respondió a las críticas del ministro de Economía, Luis Caputo, hacia el sector manufacturero y consideró que sus declaraciones «no ayudan al diálogo». El presidente de la entidad, Martín Rappallini, sostuvo que defender la industria no es incompatible con la estabilidad macroeconómica y reclamó condiciones de competencia similares a las de otros países.
El cruce se produjo luego de que Caputo defendiera el rumbo económico del Gobierno y cuestionara a quienes alertan por la situación de la industria. Durante una exposición, el ministro afirmó que el sector cayó 10% entre 2011 y 2023 pese a los subsidios y calificó de «tarados» a quienes plantean la necesidad de proteger la actividad manufacturera.
«No voy a entrar en polémicas, pero no son declaraciones felices que ayudan al diálogo que tanto se necesita para sacar a este país adelante», afirmó Rappallini en declaraciones radiales.
El titular de la UIA remarcó que la entidad acompaña los objetivos de baja de la inflación, equilibrio fiscal y estabilidad económica, pero insistió en que la industria enfrenta problemas estructurales que afectan su competitividad.
Los reclamos del sector industrial
Rappallini enumeró entre las principales dificultades la presión impositiva, los costos laborales, la infraestructura, el acceso al financiamiento, la competencia desleal, el bajo consumo y la caída de la actividad en varios rubros.
Además, pidió «valorar al empresario industrial que invierte en innovación y exportaciones» y aseguró que la UIA no reclama privilegios, sino reglas de juego que permitan competir en igualdad de condiciones con otros países.
La entidad también recordó que, según sus estimaciones, la industria representa el 18% del Producto Bruto Interno (PBI), genera el 20% del empleo y aporta el 27% de la recaudación tributaria.
IPA también pidió una mesa de diálogo
Las declaraciones de Caputo también fueron cuestionadas por Daniel Rosato, presidente de Industriales PyMEs Argentinos (IPA), quien reclamó la conformación de una mesa de diálogo urgente para analizar la estructura de costos de las fábricas.
Rosato sostuvo que producir en la Argentina implica una carga tributaria y de costos superior a la de otros países y advirtió que la apertura comercial, sin cambios en esas condiciones, afecta la competitividad de las empresas locales.
El dirigente afirmó que las pequeñas y medianas empresas están dispuestas a trabajar para reducir el llamado «costo argentino», pero reclamó que el Gobierno incorpore la visión del sector productivo en la discusión sobre la política industrial.
La industria automotriz acumuló un retroceso de producción del 18% hasta julio
