Nuestra última copa: un documental de amistad y memoria detrás del Mundial 2022

A horas de una nueva final del mundo, Mariano González dialogó en exclusiva con Hoy Día Córdoba sobre Nuestra Última Copa, el documental cordobés que registró desde la intimidad de una casa en Punilla la consagración argentina en Qatar 2022. La película se proyectará este viernes en el Cineclub Municipal.

Nuestra última copa: un documental de amistad y memoria detrás del Mundial 2022

Mientras millones de argentinos vuelven a ilusionarse con una nueva final del Mundial, esta vez frente a España, una película cordobesa propone revivir la consagración de Qatar 2022 desde un lugar muy distinto al de las tribunas y las canchas. Nuestra Última Copa regresa a la pantalla grande este viernes 17 de julio, en una función extraordinaria en el Cineclub Municipal, como antesala de la definición de la Copa del Mundo 2026.

Lejos de enfocarse en Lionel Messi o en los protagonistas del campo de juego, el documental dirigido por Santiago Roldán Vigliano pone el foco en quienes atravesaron el Mundial desde la intimidad de un hogar, con la pasión, la incertidumbre y los rituales que compartieron millones de argentinos durante aquel inolvidable torneo.

Con una duración de 113 minutos, la película registra la convivencia de seis amigos que decidieron instalarse durante un mes en una casa de San Esteban, al pie del cerro Uritorco, para ver juntos todos los partidos de la Selección Argentina. Dos camarógrafos y una sonidista acompañaron la experiencia sin imaginar que terminarían registrando una historia mucho más profunda que un campeonato de fútbol.

La historia del grupo se remonta a 2006, cuando Mariano González, Santiago Roldán Vigliano y Francisco Hernández Piotti compartieron en el colegio secundario el partido en el que un joven Lionel Messi convirtió su primer gol en un Mundial frente a Serbia y Montenegro. Años después, algunos de ellos también vivieron juntos la final de Brasil 2014.

Tras la conquista de la Copa América 2021, la idea de registrar un Mundial comenzó a tomar forma. Entre bromas, conversaciones y encuentros futboleros apareció una propuesta “delirante”: ver todos los partidos juntos y documentar la experiencia. Tras una prueba piloto durante la Finalissima, el proyecto empezó a crecer.

Sin embargo, detrás de aquella aventura futbolera había algo más. Lo que comenzó como un plan entre amigos fue adquiriendo un significado cada vez más fuerte. La experiencia compartida, la convivencia y el proceso creativo terminaron transformándose en un espacio de encuentro, contención y reconstrucción personal.

En diálogo con Hoy Día Córdoba, Mariano González, uno de los protagonistas e impulsores del film, repasó aquella experiencia y el impacto que tuvo en el grupo.

«Fue toda una experiencia antropológica y humana vivirla así. Sabíamos que iba a ser así, los vínculos se profundizaron», reflexiona González.

La elección de San Esteban tampoco fue casual. La mística asociada al cerro Uritorco formó parte de una búsqueda que mezclaba convivencia, introspección y experiencia compartida. Durante semanas, el grupo convivió acompañado por los equipos de cámara y por la sonidista Sofía Aldave, registrando no solo los partidos sino también las conversaciones, los silencios, los miedos y las expectativas que surgían alrededor de cada encuentro.

El proyecto se concretó gracias a un esfuerzo colectivo. A pocos días del inicio del Mundial, el financiamiento llegó mediante rifas y aportes de familiares y amigos. Algunas de las personas que colaboraron con comida, bebida o recursos ya fallecieron, pero continúan presentes en la memoria del equipo y forman parte de la historia de la película. Al universo creativo se sumó una revista pre mundial y un podcast grabado en un estudio “improvisado” en la casa de San Esteban.

Filmar durante el Mundial implicaba asumir un riesgo evidente: nadie sabía cómo terminaría la historia.

«Nosotros armamos el plan de rodaje pensando que Argentina ganaba el Mundial», admite González. «Así como el fútbol es impredecible, la peli lo fue».

A medida que avanzaba el torneo, también crecía la sensación de estar registrando algo excepcional.

«En la previa era algo lúdico que disfrutamos mucho, pero también sentíamos la presión de ser mufa. Cada partido ganado era un desahogo muy grande», recuerda.

Para Mariano, el fútbol fue el punto de partida de una experiencia mucho más amplia. «El fútbol nos despierta algo lúdico», afirma. «El Mundial fue una oportunidad de ser niños». Con el tiempo, aquella búsqueda espontánea adquirió una dimensión más profesional, aunque sin perder el espíritu original.

Tras una función privada realizada a fines de 2024, la productora Cabustra se incorporó al proyecto para completar la etapa de postproducción. Actualmente, la película cuenta con la declaración de interés cultural otorgada por la Legislatura de Córdoba. Luego de su estreno en junio y de distintas funciones en Córdoba y Buenos Aires, este viernes tendrá una proyección especial en la previa de una nueva final del mundo.

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En la antesala de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, las palabras de Mariano cobran un nuevo significado. Previo al inicio del actual torneo aseguraba que la principal expectativa del grupo no estaba puesta en la copa venidera, sino en el recorrido que pudiera tener la película.

«El gran gol fue haber vivido ese mes. Todo lo que venga de acá en adelante es un regalo. Por supuesto que estamos agradecidos, pero nos importa mantener el espíritu del disfrute y lo lúdico. Celebramos los logros que se fueron consiguiendo, pero no es lo que en verdad nos preocupa». 

Nuestra Última Copa, más que un documental sobre la consagración argentina en Qatar, es un registro sobre cómo las personas construyen refugios emocionales en momentos difíciles y sobre la manera en que los grandes acontecimientos colectivos terminan entrelazándose con las historias más íntimas. Porque, en definitiva, el fútbol aparece acá como una excusa para contar algo mucho más profundo: la amistad, el paso del tiempo y la necesidad de conservar aquellos momentos que cambian una vida para siempre.

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