En un claro gesto de respaldo social y pastoral, el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi, recibió esta mañana en la Catedral a un grupo de trabajadores del estacionamiento cuidado, conocidos popularmente como “naranjitas”. El encuentro se dio en medio del complejo contexto de vulnerabilidad social y los debates en torno a la regulación de su actividad en la capital provincial, funcionando como un espacio de diálogo, oración y contención institucional.
Durante la reunión, el purpurado cordobés alineó su discurso con el magisterio del Papa Francisco respecto a las periferias sociales. Rossi enfatizó la postura de la Iglesia local en favor de la inclusión y la defensa de los sectores más desprotegidos, haciendo un llamado explícito a las autoridades y a la comunidad a no criminalizar la pobreza ni ensayar respuestas que se limiten exclusivamente a la sanción o la exclusión frente a realidades marcadas por la falta de oportunidades y la fragilidad social.
El punto más político de la alocución del arzobispo se centró en la defensa de las estructuras de subsistencia informal. El cardenal advirtió de manera tajante que “si retrocede la economía popular, avanza la economía criminal”, fundamentando la necesidad de que el Estado y la comunidad promuevan caminos de integración y trabajo digno para evitar que los sectores vulnerables caigan en redes delictivas o de consumo problemático.
En ese sentido, Rossi reivindicó el modelo de los Hogares de Cristo —espacios comunitarios impulsados por la Iglesia para el abordaje de las adicciones y la situación de calle— y exhortó a los presentes a mantener abiertas las puertas de sus cooperativas para sumar a más trabajadores bajo una lógica de organización comunitaria. El encuentro, que concluyó con una oración conjunta, consolidó el posicionamiento del Arzobispado frente a la realidad socioeconómica de los sectores informales de la ciudad.
