Fuerzas rusas entraron a una ciudad clave para completar la conquista del este

La toma de Lisichansk y Severodonetsk, permitiría a Moscú y sus aliados separatistas controlar Lugansk, que junto a Donetsk conforma la región del Donbass, una cuenca minera

Fuerzas rusas entraron a una ciudad clave para completar la conquista del este

Fuerzas rusas y prorrusas informaron este sábado que ya ingresaron y combaten en Lisichansk, la última ciudad fuerte que le falta conquistar al Kremlin para ocupar toda la provincia de Lugansk, en el este de Ucrania.

«La milicia popular y el ejército ruso entraron en Lisichansk. Algunas empresas de la ciudad ya han sido tomadas. Actualmente, se están produciendo combates callejeros», declaró en Telegram un representante de los separatistas prorrusos, el teniente coronel Andrei Marotchko, citado por la agencia de noticias AFP.

El anuncio, que no fue confirmado por las autoridades ucranianas, se produce en un momento en que las fuerzas rusas y sus aliados ganan terreno en Lugansk.

El viernes, las fuerzas ucranianas recibieron la orden de retirarse de Severodonetsk, otra localidad clave para conquistar la provincia.

El líder de Chechenia, Ramzan Kadirov, aliado del Kremlin que combate con sus fuerzas en Ucrania, informó que «todo el territorio» de Severodonetsk «está bajo control», según indicó la agencia de noticias Sputnik.

En ese marco, aseguró que fueron evacuados 800 civiles ucranianos que estaban refugiados del asedio ruso en una planta química de la localidad, información que tampoco fue confirmada por Kiev.

La toma de Lisichansk y Severodonetsk, ciudades separadas por un río, permitiría a Moscú y sus aliados separatistas controlar Lugansk, que junto a Donetsk conforma la región del Donbass, una cuenca minera parcialmente controlada por los separatistas prorrusos desde 2014.

Las autoridades ucranianas sostienen que estos avances no supondrán un cambio importante en la marcha de la campaña militar.

Para el mando militar de Kiev, las tropas ucranianas consiguieron desgastar al Ejército ruso y ganar tiempo para que Ucrania reciba el armamento pesado occidental que le permitirá contrarrestar la superioridad de Rusia, sobre todo en artillería.

Mientras tanto, en uno de los bombardeos de Moscú en el este de Ucrania, el Kremlin reivindicó que mató a «hasta 80» combatientes polacos.

«Hasta 80 mercenarios polacos, 20 vehículos blindados de combate y ocho lanzacohetes múltiples Grad fueron destruidos en bombardeos [realizados con] armas de alta precisión contra la fábrica de zinc Megatex, en la localidad de Konstantinovka», en Donetsk, declaró el Ministerio ruso de Defensa en un comunicado.

La cartera afirmó además que «más de 300 militares ucranianos y mercenarios extranjeros, así como 35 armas pesadas, fueron destruidos en un día en Mikolaiv», en el sur de Ucrania.

Rusia califica de «mercenarios» a todos los voluntarios extranjeros que combaten junto a las fuerzas ucranianas.

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