La UE aprobó un préstamo a Ucrania y nuevas sanciones a Rusia

La decisión destraba un paquete clave de ayuda a Kiev y endurece la presión sobre Moscú en plena guerra.

La UE aprobó un préstamo a Ucrania y nuevas sanciones a Rusia

Ambas decisiones se adoptaron en la reunión de los Veintisiete.

Los países de la Unión Europea (UE) aprobaron un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania y el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, tras el levantamiento del veto por parte del Gobierno húngaro encabezado por Viktor Orbán.

Ambas decisiones fueron adoptadas por los embajadores de los Veintisiete ante la UE y deberán ser ratificadas por procedimiento escrito, un paso formal que se espera completar el 23 de abril.

El cambio de posición de Budapest se produjo luego de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, anunciara la finalización de la reparación de un tramo del oleoducto Druzhba, clave para el abastecimiento de Hungría.

La infraestructura había sido dañada a fines de enero en un ataque ruso, y su recuperación fue determinante para que el Gobierno húngaro levantara el bloqueo tanto al paquete de ayuda como a las sanciones.

Está previsto que el primer desembolso a Kiev se concrete durante el segundo trimestre de 2026.

Sanciones trabadas durante meses

Hungría, junto con Eslovaquia, mantenía bloqueado el nuevo paquete de sanciones contra Rusia desde febrero, lo que había impedido su aprobación en la fecha originalmente prevista por la Comisión Europea.

Las medidas incluyen restricciones más duras al sector energético ruso, sanciones a nuevas entidades financieras y limitaciones para evitar que productos sensibles lleguen al país.

Además, el paquete contempla vetar servicios marítimos a petroleros rusos, en un intento por reforzar la presión económica sobre Moscú en el marco de la guerra en Ucrania.

El desbloqueo representa un paso significativo para la UE en su estrategia de apoyo a Ucrania y de presión sobre Rusia, en un contexto de prolongación del conflicto y tensiones energéticas dentro del propio bloque.

La decisión también refleja cómo cuestiones estratégicas —como el suministro de energía— siguen condicionando las posiciones de algunos Estados miembros en la política exterior europea.

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