La guerra en Irán y las interrupciones en el Estrecho de Ormuz comenzaron a golpear con fuerza a la economía de Alemania, que revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento en un contexto de encarecimiento energético y alta incertidumbre global.
El Gobierno alemán redujo a la mitad su pronóstico para 2026: ahora espera que el Producto Interno Bruto (PBI) crezca apenas un 0,5%, frente al 1% estimado en enero. La ministra de Economía, Katherina Reiche, atribuyó la corrección a los “shocks geopolíticos externos” derivados del conflicto en Medio Oriente.
“La recuperación que se esperaba se ha visto frenada. La guerra dispara los costos de la energía y de las materias primas, afectando tanto a los hogares como a las empresas”, señaló.
Tras dos años consecutivos de contracción, la economía alemana creció apenas un 0,2% en 2025, y se esperaba una recuperación más sólida impulsada por el gasto en infraestructura y defensa. Sin embargo, el repunte de los precios energéticos frustró esas expectativas.
El Ejecutivo también recortó su previsión para 2027, del 1,3% al 0,9%, y advirtió que el escenario sigue siendo altamente incierto y depende en gran medida de la evolución del conflicto.
En la misma línea, los principales institutos económicos del país ajustaron su pronóstico para 2026 al 0,6%, reforzando el diagnóstico de desaceleración.
El impacto más inmediato se observa en los precios. La energía registró un aumento interanual del 7,2%, el primero en más de dos años, lo que impulsó la inflación al 2,7% en marzo, frente al 1,9% de febrero.
El Gobierno estima que la inflación se mantendrá en torno al 2,7% en 2026 y 2,8% en 2027, en un contexto donde los costos energéticos continúan presionando sobre la economía.
Para amortiguar el impacto, Berlín implementó medidas temporales como reducciones de impuestos a los combustibles y apoyo financiero a trabajadores. No obstante, Reiche advirtió que estas políticas solo ofrecen alivio a corto plazo.
“Necesitamos reformas estructurales profundas para recuperar competitividad”, sostuvo, al señalar la necesidad de reducir la carga fiscal, abaratar la energía y simplificar la burocracia.
El impacto en la aviación: menos vuelos
La crisis también se trasladó al sector aerocomercial. El grupo Lufthansa anunció la cancelación de 20.000 vuelos de corta distancia hasta octubre, en respuesta al fuerte aumento del precio del combustible.
La medida implica una reducción del 1% de la capacidad de transporte en verano y un ahorro estimado de 40.000 toneladas de queroseno, cuyo costo se duplicó desde el inicio del conflicto.
Gran parte de los recortes corresponde a rutas no rentables operadas por su filial regional Cityline, principalmente desde Fráncfort y Múnich.
Mientras ajusta su operación en Alemania, el grupo —que incluye Austrian Airlines, Swiss, Brussels Airlines, Eurowings e ITA Airways— planea reforzar rutas en Zúrich, Viena y Bruselas.









