La crisis política en Perú sumó un nuevo capítulo este miércoles con la renuncia del canciller Hugo de Zela y del ministro de Defensa Carlos Díaz Dañino, quienes dejaron sus cargos en desacuerdo con el presidente interino, José María Balcázar, por la decisión de postergar la compra de aviones de combate F-16 a Estados Unidos.
Ambos funcionarios presentaron su “renuncia irrevocable”, profundizando lo que ya se describe como una “zona de turbulencia” dentro del Ejecutivo, a pocos meses del traspaso de mando previsto para julio.
El eje del conflicto: contratos y acusaciones
La disputa se originó cuando Balcázar decidió frenar la adquisición de los aviones —fabricados por Lockheed Martin— y trasladar la decisión al próximo gobierno, pese a tratarse de una operación estimada en US$3.500 millones.
Sin embargo, De Zela denunció públicamente que el mandatario “mintió al país”, al sostener que los contratos aún no estaban firmados. Según el ex canciller, los acuerdos ya habían sido rubricados el lunes 20 de abril, lo que calificó como “particularmente grave” por el daño a la credibilidad internacional de Perú.
“El país queda expuesto porque no se puede confiar en un proceso de negociación”, advirtió, al explicar los motivos de su dimisión.
Por su parte, Díaz Dañino señaló una “discrepancia sustantiva” con la decisión presidencial y alertó que se trata de una medida que impacta directamente en la seguridad nacional.
El ahora ex ministro remarcó que la compra ya estaba contemplada en la ley de endeudamiento para 2025 y 2026, lo que contradice la versión oficial de falta de cobertura presupuestaria.
El proyecto apuntaba a modernizar la flota aérea peruana, actualmente compuesta por aeronaves con varias décadas de antigüedad, en un contexto regional cada vez más exigente en materia de defensa.
Tensión internacional y advertencia de Washington
La crisis no quedó limitada al plano interno. El embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, advirtió que el manejo del proceso podría interpretarse como una negociación de “mala fe”.
Desde Washington no descartan eventuales medidas para resguardar sus intereses, en un escenario donde Perú busca equilibrar su relación con Estados Unidos y China, su principal socio comercial.
Con la salida de dos ministros clave y cuestionamientos crecientes al liderazgo de Balcázar, el gobierno interino enfrenta un escenario de alta inestabilidad.









