La República Islámica sepulta a Alí Jamenei entre llamamientos a la «venganza»

Miles de personas acompañaron el último adiós al líder supremo iraní en Mashhad, en medio de una nueva escalada militar entre Teherán y Washington.

La República Islámica sepulta a Alí Jamenei entre llamamientos a la "venganza"

Las calles de Mashhad llenas en el día del entierro del ayatolá Alí Jamenei.

Miles de personas despidieron este jueves al líder supremo iraní, Alí Jamenei, en la ciudad de Mashhad, donde será enterrado tras seis días de ceremonias fúnebres que comenzaron en Teherán y continuaron con una escala en la ciudad sagrada iraquí de Nayaf, en un contexto marcado por la creciente tensión militar entre Irán, Estados Unidos e Israel.

Jamenei, quien gobernó la República Islámica durante más de tres décadas, murió el pasado 28 de febrero, durante los primeros ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, según informaron las autoridades de Teherán.

El féretro llegó a Mashhad, ciudad natal del ex líder y sede del santuario del imán Reza, a bordo de un avión civil escoltado por un avión de combate, donde una multitud esperaba para acompañar el último tramo de las exequias. Bajo un intenso calor, miles de personas colmaron las calles portando banderas iraníes, imágenes del ex líder y carteles con amenazas dirigidas al presidente estadounidense, Donald Trump.

Las ceremonias comenzaron el sábado en Teherán y el miércoles tuvieron una de sus postas más simbólicas en Nayaf, Irak, uno de los principales centros del islam chiita. Allí, el cortejo recorrió unos seis kilómetros hasta el santuario del imán Alí, donde decenas de clérigos realizaron las oraciones fúnebres antes de que los restos continuaran viaje hacia Kerbala y, finalmente, Mashhad.

La despedida estuvo atravesada por el clima de guerra que vive Medio Oriente. Mientras miles de fieles participaban de las ceremonias, Estados Unidos e Irán protagonizaron una nueva ronda de ataques cruzados, con bombardeos estadounidenses sobre decenas de objetivos militares iraníes y represalias de Teherán contra bases estadounidenses en la región.

«Aquí todo el mundo quiere vengarse«, afirmó un asistente al funeral en declaraciones recogidas por medios internacionales, reflejando el clima de indignación que predomina entre muchos de los presentes tras la muerte del ex líder supremo.

El entierro se realiza en el majestuoso santuario del imán Reza, el lugar más sagrado del islam chiita en Irán, un complejo de cúpulas y minaretes dorados que recibe millones de peregrinos cada año.

La sucesión política también permanece bajo la atención. Mojtaba Jamenei, hijo del ex ayotalá y designado como su sucesor, no volvió a aparecer en público desde su nombramiento en marzo. Según medios iraníes, el dirigente de 56 años resultó herido durante los bombardeos y desde entonces solo emitió mensajes a través de comunicados difundidos por los medios estatales.

El funeral constituye una demostración de fuerza política y unidad religiosa para la República Islámica en uno de los momentos de mayor tensión de los últimos años.

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