La guerra entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse con una nueva ronda de bombardeos e intercambios de ataques que dejaron al menos 14 muertos y 78 heridos en territorio iraní, además de daños en infraestructura civil, mientras aumenta la preocupación internacional por el impacto del conflicto en el Estrecho de Ormuz.
Según informó el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), las fuerzas estadounidenses atacaron unos 90 objetivos militares iraníes, entre ellos sistemas de defensa aérea, instalaciones de misiles y drones, activos de vigilancia costera, capacidades navales e infraestructura logística ubicada a lo largo de la costa del país. Washington sostuvo que la ofensiva busca debilitar la capacidad de Irán para atacar el transporte marítimo comercial en el estratégico Estrecho de Ormuz.
Entre los daños reportados por las autoridades iraníes figuran la afectación de un puente en la provincia de Golestán y de una línea ferroviaria entre Mashhad y Teherán, cuyo servicio fue suspendido temporalmente antes de ser restablecido. Además, un misil estadounidense impactó en el perímetro de la central nuclear de Bushehr, aunque tanto medios iraníes como reportes preliminares indicaron que no se registraron daños en la planta ni víctimas.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria Islámica y el Ejército iraní lanzaron ataques contra bases e instalaciones militares estadounidenses en Kuwait, Bahréin y Qatar, mientras que medios iraníes también informaron bombardeos dirigidos hacia otros objetivos en la región. Bahréin y Kuwait aseguraron haber interceptado misiles y drones iraníes con sus sistemas de defensa aérea. En Kuwait, los restos de las interceptaciones provocaron daños materiales y dejaron una persona herida.
En el plano político, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que Irán lo llamó para «llegar a un acuerdo», aunque posteriormente endureció su discurso y dio por terminado cualquier intento de entendimiento.
«No quiero seguir tratando con ellos. Son personas enfermas, están dirigidas por personas enfermas. Si tuvieran armas nucleares, las usarían. Por lo que a mí respecta, esto ha terminado», afirmó al margen de la cumbre de la .
Trump justificó además la nueva ofensiva militar como una represalia por los recientes ataques iraníes contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz.
«Esto es en represalia por el bombardeo de barcos por parte de Irán. Si vuelve a suceder, será mucho peor», advirtió, aunque dejó abierta la posibilidad de que su equipo negociador continúe los contactos diplomáticos.
Por su parte, el vicepresidente JD Vance afirmó que Washington tiene derecho a intensificar las operaciones militares si Irán continúa atacando el tráfico marítimo.
«Si Irán dispara a los barcos, vamos a golpear más duro que nunca antes», afirmó.
Desde Teherán, las autoridades denunciaron que los bombardeos estadounidenses constituyen una «flagrante violación» de la Carta de las Naciones Unidas y del memorando de entendimiento firmado recientemente entre ambos países, que buscaba avanzar hacia un acuerdo en un plazo de 60 días. En una carta enviada a la ONU, el representante iraní Amir Saeid Iravani responsabilizó plenamente a Estados Unidos por las consecuencias de sus acciones y sostuvo que los ataques representan una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, también acusó a Washington de incumplir el acuerdo y advirtió que «la era de la intimidación y la extorsión ha terminado», mientras que el Ministerio de Relaciones Exteriores aseguró que las Fuerzas Armadas iraníes responderán a cualquier nueva agresión.
En paralelo, la televisión estatal iraní advirtió que Irán podría cerrar el Estrecho de Ormuz y duplicar sus ataques contra objetivos estadounidenses si continúan las ofensivas, una amenaza que incrementó la preocupación por el comercio internacional. Según organizaciones marítimas, el tránsito diario de buques por ese corredor energético cayó drásticamente en los últimos días debido a la escalada del conflicto.
Asimismo, las autoridades iraníes calificaron la ofensiva estadounidense como un «crimen de guerra» y denunciaron que los ataques afectan seriamente la navegación y retrasan la normalización del tránsito en el estrecho.
En este contexto, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aseguró que «la guerra todavía no ha terminado» y afirmó que las Fuerzas de Defensa israelíes están preparadas para afrontar cualquier escenario.
«El eje iraní es más débil que nunca, mientras que Israel es más fuerte que nunca. Nos atrevimos a atacar. Demostramos que el brazo largo de la Fuerza Aérea llega a todas partes, desde Yemen hasta Irán», sostuvo durante la graduación de nuevos pilotos de la Fuerza Aérea israelí.
En paralelo, subrayó: «La guerra todavía no ha terminado. Junto a los viejos desafíos surgen otros nuevos. Estamos preparados para cualquier escenario y sabemos una cosa: siempre debemos ser más fuertes que nuestros enemigos», afirmó.
Finalmente, Netanyahu ratificó que Israel mantendrá su presencia militar en el sur del Líbano «el tiempo que sea necesario», al considerar que las amenazas contra la seguridad del país continúan vigentes pese a los esfuerzos diplomáticos para contener la crisis.









