El Gobierno de Venezuela intensificó las gestiones internacionales para acceder a recursos financieros bloqueados en el exterior con el objetivo de financiar la reconstrucción del país tras los devastadores terremotos del pasado 24 de junio, que dejaron 3.811 muertos, más de 16.700 heridos y cerca de 18.000 personas sin hogar, según el último balance oficial.
El canciller venezolano, Yván Gil, pidió a los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) liberar los fondos soberanos retenidos del Estado venezolano para hacer frente a la emergencia humanitaria.
«El Gobierno Bolivariano ha instado a los países miembros de las Naciones Unidas a liberar los fondos soberanos retenidos del Estado venezolano. Esta medida es crucial para que Venezuela disponga de los recursos necesarios para reconstruir tanto la infraestructura material como la calidad de vida de todos los ciudadanos afectados», escribió el funcionario en su canal de Telegram.
El planteo fue realizado tras una reunión ministerial de los Estados miembros de la ONU sobre la respuesta humanitaria a los terremotos, encabezada por el subsecretario general para Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia, Tom Fletcher, con la participación del coordinador residente del organismo en Venezuela, Gianluca Rampolla.
Según Gil, durante el encuentro se avanzó en la coordinación de «una respuesta urgente, efectiva y digna» para asistir a los miles de damnificados. Fletcher llegó a Caracas para coordinar la ayuda internacional frente a una de las peores tragedias naturales registradas en el país.
En paralelo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantiene negociaciones con el Gobierno interino venezolano para liberar parte de los activos retenidos y destinarlos a la atención de la emergencia.
Las conversaciones, que fueron abordadas esta semana entre la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, y la presidenta interina, Delcy Rodríguez, se centran en el denominado tramo de reserva, un mecanismo de rápida disponibilidad por unos US$350 millones que Caracas busca utilizar para cubrir las necesidades humanitarias más urgentes.
Esos recursos son independientes de los Derechos Especiales de Giro (DEG), que representan otros US$4.500 millones de dólares. Las negociaciones se producen después de que el FMI y Venezuela retomaran sus relaciones en abril, tras varios años de suspensión.
El pedido venezolano coincide con los llamados realizados por la ONU y por más de un centenar de economistas para facilitar el acceso del país a financiamiento internacional ante la magnitud del desastre.
A la vez, Delcy Rodríguez envió una carta al rey Carlos III para solicitar la liberación del oro venezolano retenido en el Banco de Inglaterra, con el fin de destinar esos recursos a la reconstrucción.
«Ese oro es de nuestro pueblo y debe estar para atender las consecuencias terribles, trágicas de este doble terremoto. Venezuela tiene recursos con qué recuperarse, con qué levantarse», afirmó la mandataria en declaraciones difundidas por el canal estatal VTV.
Venezuela reclama desde hace años el acceso a 31 toneladas de lingotes de oro depositadas en el Banco de Inglaterra, luego de que la Justicia británica negara su entrega al no reconocer a Nicolás Maduro como presidente del país.
Por otro lado, Rodríguez también reiteró el reclamo para que cesen las sanciones internacionales. «Venezuela tiene recursos bloqueados en el mundo con los cuales atender este proceso de reconstrucción y de recuperación», sostuvo.
Mientras continúan las gestiones diplomáticas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la emergencia sanitaria está lejos de concluir y que las necesidades de las comunidades afectadas siguen siendo críticas.
El director de la OPS, Jarbas Barbosa, explicó que la respuesta se concentra en salvar vidas, garantizar la continuidad de los servicios esenciales de salud y prevenir nuevos riesgos sanitarios.
«La prioridad ahora no es solo mantener abiertos los establecimientos de salud, sino garantizar un acceso seguro y oportuno a los servicios esenciales, incluidos la atención de urgencias, los cuidados intensivos, el oxígeno, los medicamentos esenciales y otros servicios críticos», señaló.
El organismo alertó que en las próximas semanas podrían agravarse los problemas derivados de las interrupciones del sistema sanitario, el hacinamiento en los refugios temporales, las dificultades para acceder a agua potable y saneamiento, y la disminución de las campañas de vacunación.
La OPS insistió en que será clave mantener la inmunización, garantizar el acceso al agua segura y asegurar la atención de personas con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas, adultos mayores, niños y personas con discapacidad, mientras el país intenta recuperarse de una tragedia que mantiene a miles de familias sin hogar.
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