Engaño fatal
La Cámara Quinta del Crimen debe nuevamente poner fecha al juicio por el crimen del financista y empresario inmobiliario Gabriel Di Noto, en Villa Carlos Paz. Si bien la apertura de las audiencias estaba prevista para el pasado martes 12, los trabajos de parte de una de las acusadas obligaron a posponer lo programado. En lo posible, el juicio se haría (tal vez abreviado) antes del inicio de la feria judicial de julio. De lo contrario, se hará ni bien lo permita la agenda del fiscal Fernando López Villagra, quien llevará adelante la acusación.
El caso es muy recordado ya que se trató de una cita mortal que sufrió Di Noto, quien por la aplicación Tinder concretó un encuentro con una mujer, sin advertir que se trataba de una viuda negra con cómplices y con las peores intenciones. Por eso la escena del crimen fue una de las cabañas de la víctima en Villa del Lago. El luctuoso hecho sucedió el 13 septiembre del 2024, cuando Samirah Rodríguez Soto y Lucía Olmos concurrieron a la reunión y, tras adormecerlo, posibilitaron el ingreso de otros integrantes de “la banda del Tinder”. A Di Noto lo maniataron y le robaron todo lo que pudieron, incluso un dinero importante que tenía en sus cuentas bancarias. Luego huyeron dejándolo encerrado, amordazado y sin chances de pedir ayuda. A las pocas horas fue encontrado muerto por el padre. En este proceso se juzgarán otras causas unificadas de los mismos malhechores y, tanto para estas dos mujeres como para Braian Armesto, la imputación es la de homicidio en ocasión de robo, lo que de confirmarse supone una condena no inferior a los 17 años de prisión. También están acusados -pero por encubrimiento-Ángel Olmos y Walter Arce.
El juicio será con jurados populares y por lo que trascendió, la prueba fílmica e informática fundamentalmente, sería irrebatible. Gabriel Di Noto tenía 53 años y cayó en la trampa de los contactos virtuales. Lo que él pensaba que iba a ser una cita amorosa y romántica, terminó siendo una pesadilla y un engaño fatal.
La herencia maldita
Un juicio abreviado en la Cámara Segunda del Crimen puso punto final la semana pasada a un culebrón que durante años concitó la atención de la gente de Río Segundo. La denuncia inicial se refería a tres sujetos acusados por presuntamente haber estafado, falsificado documentos y haberse apropiado de 130 hectáreas de campo en la zona de Pilar, Lagunilla y El Quebracho, además de propiedades urbanas, maquinaria rural y autos.
Los dueños de todas estas propiedades eran Miguel Ángel Balbo y su esposa Magdalena Druetta. Según la fiscal Patricia Baullies, responsable de la investigación, Marcial Storti de 65 años, Gustavo Barbaglia de 55 y Rubén Zin de 53, conformaron una asociación ilícita para que Storti se quedara con todos los bienes. Es más, el hijo extramatrimonial de Balbo, querellante en la causa judicial junto a su madre, denunció un presunto homicidio de Balbo para hacer posible la supuesta apropiación. En cambio, para los defensores de Storti -Claudio Orosz y Darío Vezzaro- su defendido no sólo era socio en negocios y amigo de la infancia de Balbo, sino que fue quien lo llevó a la Fundación Favaloro de Buenos Aires, ya que Balbo sufría una severa dolencia cardíaca que fue a la postre la que provocó su muerte. Y fueron Balbo y su esposa, quienes le transfirieronen el año 2015 y voluntariamente sus propiedades a Storti mediante una donación. Pero “en el camino” apareció un hijo de Balbo con otra mujer (que fue reconocido aunque no hubo ninguna prueba de ADN) y entonces allí se generó la disputa por la herencia.
Hace algunos días y en las puertas del juicio, los imputados accedieron a un abreviado por lo que Storti fue condenado a 5 años de prisión. Como hace dos que está preso, de no mediar imprevistos, en 14 meses recuperará la libertad. Los otros dos acusados (defendidos por Ramiro Fresneda y Yamil Moreno) recibieron 3 años de cárcel condicional. En lo que respecta a propiedades en cuestión, todas quedaron finalmente para el hijo de Balbo. De este modo, y después de varios años de “chisporroteo”, culminó en Río Segundo la novela de La Herencia Maldita.
