Jaime Díaz Gavier cumplirá el mes venidero 75 años, se acaba de jubilar y por lo tanto -como manda la Constitución-, dejó su cargo de magistrado.Desde hace unos días ya no integra el Tribunal Federal Uno, del que formó parte y presidió durante casi 32 años. Pasará a la historia como el juez que condenó a los genocidas Menéndez, Videla y a buena parte de quienes sembraron el horror del Terrorismo de Estado en Córdoba y otras provincias. Su principal legado será haber demostrado que la Justicia debe y puede estar al servicio del Pueblo y de la Patria.
Hijo de María del Carmen Gavier y Agustín Díaz Bialet, podemos decir que Jaime Díaz Gavier es un cordobés de pura cepa. El menor de seis hermanos, estudió en la escuela Gobernador Olmos (donde hoy es el Patio Olmos) y luego en el Colegio Nacional de Monserrat, de donde egresó a finales del año 1968. Finalmente estudió derecho en la Universidad Católica en la que se recibió de abogado en febrero de 1974. En relación a su padre, debemos decir que además de ser un reconocido docente y catedrático universitario, integró la Corte Suprema de Justicia entre 1973 y 1976, cuando fue echado el 24 de marzo de aquel año por el primer decreto de la junta militar de la dictadura.
Laboralmente, Jaime Díaz Gavier se desempeñó como representante legal en la ex DGI (actual Arca) hasta mediados de 1980, cuando comenzó a trabajarcomo abogado particular y también como militante del Partido Justicialista de Córdoba, que en ese momento estaba representado por Bercovich Rodríguez y De La Sota entre otros. De hecho, se sumó a la tarea legislativa como asesor del bloque peronista y relator de una de las comisiones. Hasta que en 1992, ya con Carlos Menem como Presidente de la Nación, fue propuesto para el cargo de juez federal, y así fue que con el acuerdo del Senado resultó designado en el Tribunal Federal Uno junto a Vicente Muscará y Carlos Otero Álvarez, para iniciar las funciones de magistrado a mediados de 1993. Durante estas más de tres décadas, ha participado en más de 1500 juicios, algunos de ellos extensos y prolongados como las causas al Terrorismo de Estado.
«LA JUSTICIA ARGENTINA NO INSPIRA HOY LA CONFIANZA QUE DEBIERA»
¿Por qué cree que la mayoría de las encuestas muestran tantas opiniones negativas hacia el Poder Judicial?
Desgraciadamente es muy alto el descrédito y el desprestigio de La Justicia, más allá que hay muchos jueces y funcionarios que trabajan abnegadamente, pero que lamentable e injustamente quedan incluidosen una valoración generalizada de la gente, fundamentalmente por algunos episodios que ocurren en la justicia federal de Capital Federal, donde evidentemente algunos jueces y fiscales se han convertido en personeros de intereses políticos y económicos y de factores de poder y grupos de presión. Y entonces en el concepto de la sociedad, el Poder Judicial no inspira la confianza que debiera y la pérdida de fe es inevitable. Creo que las resoluciones judiciales debieran ser siempre transparentes y equitativas, y por lo tanto quienes las toman tendrían que ser muy conscientes de la sagrada función que tienen asignada. Yo no creo que hoy el problema sean las leyes que nos rigen, sino los criterios con los cuales los jueces las aplican.
¿Qué opina de la actual Corte Suprema?
Creo que no pudo abstraerse al caos general de los últimos años en Argentina. Y también pienso que debió pronunciarse sobre la constitucionalidad o no de planteos políticos y sociales trascendentes, en vez de dejar pasar el tiempo. Si bien no soy partidario de la judicialización de la política, ciertos temaspudieron y debieron ser resueltos.
¿Cree que existe el “lawfare” en nuestro país?
Es muy claro que sí existe. De hecho es una de las herramientas de las que se valen los sectores de poder para “sacar del medio y del tablero” a gente que quieren descalificar y desprestigiar, y que les sirve para beneficiarse, perjudicando además intereses generales.Debemos reconocer que el lawfare funciona muy aceitadamente y con una contribución muy importante de algunas empresas periodísticas.
¿Se ha sentido alguna vez presionado por editoriales, artículos u operaciones mediáticas?
La verdad es que jamás me ha pasado, tal vez porque nunca le he dado cabida a posibles presiones. Al menos yo, no he sufrido operaciones para que resolviera en un sentido u otro en alguna causa.
¿Y sobre dádivas o regalos?
Por darte un ejemplo, sentí mucho disgusto y desagrado cuando vi las imágenes del viaje que algunos jueces hicieron con empresarios a Lago Escondido, porque conductas de esa clase transmiten a la sociedad la idea de corrupción e imágenes que tanto repugnan a la gente.
«NUNCA LO VI ARREPENTIDO A MENÉNDEZ POR LAS ATROCIDADES QUE COMETIÓ»
Díaz Gavier presidió los juicios más importantes al Terrorismo de Estado en Córdoba como ocurrió con el primero del año 2008 conocido como Causa Brandalisis (una de las cuatro víctimas) y que en realidad era Menéndez Uno. También el juicio Albareda de la casa de Hidráulica en el 2009 y el de la UP1 de Barrio San Martín en el 2010, en el que Menéndez recibió su tercera condena y el dictador Jorge Rafael Videla su segunda perpetua (la primera en el histórico Juicio a las Juntas de 1985). Y por supuesto, el impresionante juicio de las Causas La Perla y Campo de la Ribera que duró casi cuatro años.
¿Qué recuerda del primer juicio a Menéndez en Córdoba?
Fue muy importante porque era la primera vez que se juzgaba a un comandante de Cuerpo (en este caso del Tercer Cuerpo que abarcaba Córdoba y otras nueve provincias). Y sinceramente debo decir que a pesar de tanta expectativa, y de conocer previamente lo que había sido el Terrorismo de Estado en Argentina, fuimos completamente imparciales y mantuvimos esa actitud incluso al escuchar testimonios sobre hechos tan horribles. Teníamos que hacer nuestro trabajo y sin dejarnos influir en nuestros estados de ánimo para poder ser justos.
¿Qué sintió cuando visitó los Centros Clandestinos durante las inspecciones oculares?
Estar en los lugares físicos donde los represores secuestraron, torturaron, abusaron y mataron fue siempre muy terrible, más allá de los arreglos que se habían hecho en algunos casos para convertirlos en espacios de la Memoria. A mí siempre me conmovió mucho ver por ejemplo los lugares concretos donde las víctimas habían sufrido los más crueles tormentos.
¿Por qué hubo Terrorismo de Estado en Argentina?
Porque quienes asaltaron el poder del Estado cometieron todas las atrocidades posibles en contra de sectores civiles, cumpliendoun Plan de Exterminio de opositores con el propósito de imponer un programa económico, social y financiero que benefició a los grupos de poder. Ese Terrorismo de Estado se valió de un pacto de silencio entre los perpetradores, quienes no colaboraron en nada para que los familiares de los desaparecidos pudieron saber algo sobre sus seres queridos. Observo que hoy algunos pretenden reavivar la Teoría de los Dos Demonios, con la que intentan relativizar los crímenes cometidos durante la dictadura, cuando en verdad ya está muy claro y gracias a los Juicios que no fue así. Los delitos cometidos por las organizaciones armadas debieron juzgarse en aquel momento, y según nuestra legislación y la de los países civilizados, ya prescribieron por el paso del tiempo. En cambio, aquellos hechos aberrantes cometidos desde el Estado, con las armas y recursos del Estado, no prescribieron y son considerados de “lesa humanidad”. Fuimos capaces de mirarnos en el espejo de nuestra historia, y entonces Argentina en un ejemplo mundial de un Estado que se atrevió a juzgarse a sí mismo, reparando el enorme daño social producido. A pesar de muchos contratiempos, pudimos finalmente condenar a muchos represores y cómplices con severas responsabilidades.
¿Qué significa para usted haber sido de algún modo, la imagen y la voz de las condenas a los represores en Córdoba?
Me quedo con la satisfacción de haber aplicado la ley con sentido de justicia, y con la certeza que no nos equivocamos en las condenas que impusimos. Y lo digo en nombre de todos los jueces que desde el TOF 1 participamos de estos juicios históricos.
¿Se fue de la Justicia Federal con la conciencia tranquila?
Totalmente, y orgulloso de haber pertenecido a ella pese a algunos personajes que le hacen daño, y también con la certeza de muchos otros que trabajan con mucha responsabilidad y esfuerzo. Estoy persuadidoque los magistrados tenemos que cumplir una función sagrada que puede implicar la libertad o no de determinadas personas o incidir en la vida de otras, y que además cobramos un salario muy digno que nos salva de “sentir” cualquier tentación a la hora de resolver las diferentes cuestiones, y siempre respetando y haciendo respetar la Ley. Por lo tanto, y sin dudas, estoy convencido que es absolutamente necesario y posible ser un buen juez.
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