El Gobierno nacional avanza en un nuevo paquete de reformas orientadas a flexibilizar el esquema de comercialización de medicamentos en la Argentina. Entre los cambios en análisis figura la posibilidad de habilitar la exhibición de medicamentos de venta libre en góndolas dentro de las farmacias, sin intervención directa del farmacéutico, y extender su venta a otros canales como supermercados, kioscos y plataformas online.
La iniciativa se enmarca en la agenda desregulatoria del Ministerio de Desregulación del Estado y reabre un debate histórico en el sistema sanitario: cómo equilibrar la búsqueda de mayor competencia y acceso a precios con las garantías de control profesional y seguridad en el consumo de medicamentos. En ese contexto, el sector farmacéutico volvió a advertir sobre los riesgos sanitarios de ampliar los puntos de venta.
En ese marco, el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, German Daniele, habló con Hoy Día Córdoba y cuestionó la iniciativa al sostener que implica desaprovechar el rol profesional del farmacéutico en la atención al paciente.
“El impacto es desaprovechar la formación que tiene el farmacéutico para evacuar cualquier duda sobre cómo consumir un medicamento para que éste no termine siendo nocivo para la salud”, señaló. En esa línea, explicó que el modelo actual busca garantizar la intervención profesional incluso en medicamentos de venta libre: “La idea de que ni en la farmacia el medicamento esté en la góndola es para obligar al paciente a solicitarle al farmacéutico el medicamento y recibir el debido asesoramiento”.
Daniele remarcó que la lógica vigente responde a una concepción sanitaria y no meramente comercial. “Ningún medicamento es inocuo, ni los de venta libre”, advirtió, al subrayar la importancia del control profesional en la dispensa.
El dirigente también alertó sobre los riesgos de una eventual desregulación del sistema. “Desregular la venta de medicamentos, sacar el medicamento fuera de la farmacia puede fomentar la automedicación y los riesgos del mal uso”, afirmó.
Asimismo, recordó antecedentes históricos de apertura del mercado farmacéutico: “Esto de la desregulación ya se intentó en los años 90 y las consecuencias fueron nefastas”, señaló, al mencionar que luego debieron reintroducirse controles a nivel provincial ante la aparición de medicamentos adulterados o de origen incierto.
En ese sentido, advirtió sobre la existencia de circuitos informales: “Hoy existe un mercado paralelo, se calcula que más del 20% de los medicamentos se venden en ese circuito”. Para Daniele, el problema central es la pérdida de trazabilidad: “Se sale del canal natural fiscalizado por los ministerios de salud y la ANMAT, que garantiza la cadena de comercialización”.
También cuestionó el argumento económico detrás de la reforma. “No vemos ningún fundamento sanitario, absolutamente ninguno”, sostuvo, y planteó que el eventual ahorro en la compra podría verse neutralizado por consecuencias sanitarias: “Si una persona utiliza mal un medicamento y eso genera consecuencias negativas, va a terminar gastando más”.
Finalmente, criticó la idea de expandir la venta a comercios no farmacéuticos: “Pretender vender medicamentos en una verdulería o una despensa nos parece una ridiculez absoluta”, concluyó.
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