Hoy Día Córdoba: En medio de los festejos de la selección, ha expresado en redes sociales una profunda preocupación por lo que está ocurriendo con las apuestas online…
Liliana Montero: Sí, está bien que se discuta el tema. Un informe basado en una encuesta de UNICEF Argentina deja algunos datos que deben ser motivo de preocupación y de ocupación, fundamentalmente de todos quienes nos vinculamos con los jóvenes: la familia, las instituciones y, por supuesto, el Estado. El informe dice que 8 de cada 10 adolescentes y jóvenes accedieron o conocen a alguien que apostó online. El segundo dato preocupante es que el 37% ingresa seguido, muy seguido o todos los días. Además, la edad de inicio son los 13 años, ingresando al sistema educativo de nivel secundario. El otro dato altamente preocupante es que el 80% de las apuestas se hace en plataformas ilegales. Y el dato por el cual hablo de las familias y de las instituciones: el 40% de los pibes dice que nunca conversó sobre este tema en familia o con un adulto. Este es un dato que nos debe interpelar.
HDC: Además, en el contexto de un evento que genera tanta pasión por ganar…
LM: A mí me gusta mucho el fútbol y lo he manifestado reiteradamente; es un deporte maravilloso, uno de los más lindos en materia de todo lo que nos enseña. El fútbol reproduce mucho de lo que pasa en la vida: hay roles, juego en equipo y reglas que si se rompen, un juez externo sanciona. Por eso es importante que aprovechemos este momento hermoso que tiene el mundial para hablar de algo que también trae el mundial y que no es tan hermoso, que es el aumento de las apuestas online. El problema no es el fútbol. No hay una disputa con el bolsillo, sino que hay una disputa con el sistema de recompensa que se genera en el cerebro.
HDC: ¿Cómo ocurre eso?
LM: Hay mecanismos se activan en nuestro cerebro a partir de la ilusión de la satisfacción que produce la expectativa de ganar. Ese sistema de recompensa se activa a través de una sustancia que se llama dopamina, un neurotransmisor que nos da satisfacción y que todo el tiempo le está diciendo al cerebro: «Dale, dale, dale que está bueno». Es el mismo mecanismo que se activa con toda adicción. Y no solamente se activa cuando ganás, sino por el solo hecho de la posibilidad de ganar. Esa ilusión es la que produce la activación. Por eso digo que no es una disputa con el bolsillo, sino con ese sistema de recompensa. Las plataformas no venden apuestas, venden expectativas, venden adrenalina, venden la ilusión de que el próximo intento puede cambiarlo todo. Por eso también impacta tanto sobre los sectores muy vulnerables.

HDC: Mencionabas la palabra «ilusión» y tendría sentido en sus dos acepciones: algo que se desea y a la vez, algo irreal…
LM: Esa fantasía es la ilusión de la ilusión, algo ilusorio, no real. El sistema de apuestas trabaja sobre esa posibilidad de «bueno, no fue ahora, pero en la próxima va a ser». En la adolescencia, el cerebro todavía no se terminó de conformar. Por eso, esa expectativa, esa adrenalina y esa necesidad de triunfo están mucho más presentes, sumadas a una necesidad de satisfacción inmediata. El adolescente todavía no aprendió a poner un parate y a moderar esas expectativas, lo que lo convierte en la población más vulnerable a estas situaciones.
HDC: Ante este panorama, ¿cuál es la responsabilidad de los adultos?
LM: Si relacionamos que el 40% no habló del tema y que el 80% de las apuestas se hace en plataformas ilegales, nos quedan algunas cosas claras. Una es que no alcanza con prohibir. Necesitamos construir factores de protección. Esos factores están en el diálogo, en la familia, en la escuela, en los adultos y en los propios pares. Las familias tienen que poder hablar del tema; las escuelas tienen que enseñar alfabetización digital; los clubes tienen que promover hábitos saludables; los equipos de salud deben estar preparados para detectar señales de riesgo; y el Estado debe regular, pero con políticas protectivas y de prevención, no solo sancionar a los sitios ilegales.
HDC: ¿Podemos exigirles ese nivel de conciencia a los adolescentes cuando los adultos estamos inmersos en el Prode de partidos?
LM: Hay que poner la mirada sobre los adolescentes, pero entendiéndolos como el micrófono a través del cual nos están hablando al mundo adulto. Quienes tenemos que escuchar y decodificar esto somos los adultos. Lo que está pasando precisamente es que hay un mundo adulto en donde unos pocos, poquísimos, se están haciendo millonarios a costa de millones que se están empobreciendo, no solo económicamente, sino en su salud mental. La adicción al juego es como cualquier otra dependencia a sustancias.
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