Para Fogliacco, las herramientas diseñadas para conectar están operando, en muchos casos, como un motor de marginación.
«Hoy, la alfabetización digital no es un lujo, sino un requisito para el ejercicio de la ciudadanía básica», destaca. Tareas cotidianas como gestionar un turno médico, operar el home banking o tramitar el Ciudadano Digital (CiDi) en Córdoba se vuelven murallas infranqueables para adultos mayores o personas con discapacidad debido a fallas de accesibilidad y diseños centrados puramente en el mercado comercial.
El «caballo de Troya» educativo y la red de contención
La respuesta de la fundación no es asistencialista, sino estructural. En la infancia, el abordaje comienza a los 6 años mediante alianzas estratégicas con Lego. Fogliacco aclara que los bloques lúdicos son solo una excusa: «Es un caballo de Troya para introducir el pensamiento computacional y la lógica de sistemas». Así, los niños pierden el miedo a la técnica y entienden flujos lógicos desde temprano.
Sin embargo, el desafío muta en la adolescencia, donde los riesgos digitales abarcan desde las apuestas online hasta el grooming. La experiencia en territorio de la fundación revela que los jóvenes no suelen acudir a sus padres ante estas crisis, sino a su red afectiva inmediata: el profesor de gimnasia o el de música. Por eso, sus programas forman a estos referentes comunitarios en articulación con el programa PIT y el Centro de Reintegración Social para jóvenes en conflicto con la ley penal «Complejo Esperanza», tejiendo una red de protección humana y técnica.
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De asistente a ejecutor: El salto de la Inteligencia Artificial
El diálogo con Fogliacco también aborda el fenómeno del momento: la Inteligencia Artificial. El especialista compara la ola actual de la IA con la masificación de las computadoras en los años 90. Herramientas como Claude o ChatGPT ya no operan como simples copilotos, sino como ejecutores de tareas complejas, dashboards y automatizaciones de procesos.
«Negarse a usar la IA hoy es el equivalente moderno a negarse a usar una computadora en una entrevista laboral hace tres décadas», advierte el director. Ante este escenario, la fundación impulsa iniciativas como Exac Academy y la plataforma Skills App, capacitando en entornos no-code (como Make y N8N) y oficios digitales para la reconversión laboral.
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Hacia una ética de la soberanía de datos
Finalmente, Fogliacco expone una de las realidades más incómodas: el control concentrado de la información por corporaciones globales regidas por la acumulación. Mientras países como Brasil avanzan firmemente en legislaciones de soberanía de datos, en otros contextos la regulación corre muy por detrás de algoritmos desregulados. Ante esto, la formación técnica y ética se consolida como la única defensa real para resguardar la autonomía individual.
El episodio cierra con una profunda reflexión que define la filosofía de la institución: la verdadera medida del éxito tecnológico no reside en la velocidad de un procesador, sino en la capacidad colectiva de empatía. En este nuevo tablero, humanizar la tecnología es una tarea colectiva que nos convoca a todos.

