Enrique Pinti evaluó la situación económica del país y del año electoral en una entrevista en “Animales sueltos”, el programa que conduce Alejandro Fantino. El actor recordó que en octubre cumplirá 80 años y que debutó en el teatro independiente a los 18 años en 1957, y su análisis no estuvo alejado de lo que se vive en el teatro.
“Hasta el ‘72 yo estuve en el teatro independiente y cobraba pucheritos. Desde el ‘73 hasta el ‘80 sí, porque empecé a ser autor de mis propios libretos. Recién la fortuna vino en el ‘85, cuando ya tenía 46 años, que vino ‘Salsa criolla’. Ahí entraba la guita”, recordó.
Sobre dos de las figuras electorales más importantes (Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri), el humorista reflexionó que “Macri tiene una larga trayectoria en un club de fútbol”. “Esa cosa que tenemos nosotros, una gran parte de nuestro pueblo, no todos; que si arregló un club de fútbol puede arreglar el país, si es rico no va a robar. Confundir un club de con el país, o si es un buen empresario tiene que ser un buen presidente. ¿Como va a ser un país una empresa? Entonces evidentemente, los valores que se juegan son tan farsescos que no puedo tener ilusión”, dijo Pinti.
Respecto de la figura de Unidad Ciudadana, sostuvo que “hay un núcleo duro que está muy ahorcado en su situación económica. No tiene acceso a muchas cosas que tenían antes. En cambio, el núcleo duro de Macri está muy desencantado. No dependen tanto del bolsillo, pero están desencantados porque se jugaron por algo”, analizó el autor de “Salsa criolla”.
Sobre el teatro, indicó que bajó abruptamente la taquilla, y para justificar su mirada, indicó que el según el empresario teatral Carlos Rottemberg hay casi un 30 por ciento menos de gente que va a consumir teatro. “ Yo no lo olfateo, lo veo. Hay muy poca gente, a mi me va bastante mal pero de verdad. Hay cuatro o cinco obras a las que les va muy bien o cuando viene un espectáculo muy grande pero hay un pelotón va mucho pero que en otras cosas”, comentó.
Sobre la cantidad de espectadores que recibe en su obra “Al fondo a la derecha”, reveló que son cerca de 300 personas por semana. “Desde el ‘73 que no tenía estos números, cuando no me conocía nadie. En el 2001 el teatro se fue al carajo y yo llenaba el Maipo, porque la gente estaba tan revuelta con el corralito que necesitaba escuchar alguien que les explicara un poco y por donde canalizar la angustia. La mayoría de los espectáculos naufragaron en el 2002. Yo estaba con 700 personas promedio en cada función”, afirmó.









