Un devastador incendio en el complejo residencial Wang Fuk Court, situado en Tai Po, al norte de Hong Kong, dejó una cifra provisional de al menos 44 fallecidos, decenas de heridos y 279 desaparecidos, convirtiéndose en uno de los peores siniestros que la ciudad ha registrado en décadas. La policía arrestó a tres operarios de la empresa de mantenimiento por “negligencia grave”.
El fuego se inició entre la tarde del miércoles y la madrugada del jueves, propagándose con gran rapidez a través del andamiaje de bambú instalado alrededor de varios bloques que estaban en proceso de renovación. Este material, muy habitual en las obras de Hong Kong, actuó como un acelerante natural, alimentado además por fuertes vientos que empujaron las llamas hacia los interiores de los edificios.
Las autoridades elevaron la alarma al nivel cinco, el máximo en la escala local, lo que activó un despliegue masivo de servicios de emergencia. Más de 140 camiones de bomberos, 60 ambulancias y cientos de rescatistas trabajaron durante horas en condiciones extremas, mientras la densa humareda y el intenso calor dificultaban el acceso a los apartamentos superiores de las torres de 32 plantas.
Entre las víctimas se encuentra un bombero de 37 años, hallado con graves quemaduras y fallecido tras su traslado al hospital. Decenas de residentes sufrieron heridas graves al intentar escapar, mientras que algunos quedaron atrapados en sus viviendas debido a que parte de las ventanas estaban selladas por trabajos de mantenimiento.
El complejo, construido en 1983 y compuesto por ocho torres y unos 2.000 apartamentos, alberga a unas 4.800 personas, muchas de ellas de edad avanzada o con movilidad reducida. Cerca de 900 residentes han sido trasladados a refugios temporales, mientras la policía continúa evacuando edificios cercanos por precaución.
Reacción de Xi Jinping
El presidente de China, Xi Jinping, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y manifestó solidaridad con todos los afectados por este lamentable suceso. Además de su rol como mandatario, Xi es secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y presidente de la Comisión Militar Central, lo que subraya la importancia que el gobierno chino otorga a la coordinación de la respuesta ante desastres de esta magnitud.
Según la agencia oficial Xinhua, el mandatario instó a las autoridades locales a redoblar los esfuerzos para extinguir el fuego y minimizar las pérdidas humanas y materiales. Xi también enfatizó la necesidad de garantizar la seguridad de los equipos de rescate y de brindar atención médica inmediata a los heridos, al tiempo que se apoye a los residentes desplazados por el incendio.
El siniestro en Wang Fuk Court reavivó la preocupación por la seguridad de los edificios residenciales en zonas densamente pobladas de Hong Kong, así como la importancia de contar con sistemas de prevención y evacuación efectivos. Expertos locales destacaron que la rápida propagación del fuego por el andamiaje de bambú evidencia la vulnerabilidad de algunas estructuras temporales frente a emergencias de este tipo, y señalaron la necesidad de reforzar las normas de seguridad en construcciones y remodelaciones urbanas.
Por el momento, las autoridades continúan evaluando los daños, confirmando la identidad de las víctimas y asistiendo a los afectados, mientras los bomberos luchan por extinguir los últimos focos activos. La ciudad se encuentra consternada por la magnitud de la tragedia, y vecinos y familiares siguen esperando noticias sobre sus seres queridos.
Las primeras inspecciones revelaron la presencia de poliestireno en interior de los edificios, lo que habría contribuido a avivar el fuego. Organizaciones civiles han vuelto a cuestionar el uso del andamiaje de bambú, después de varios incidentes similares registrados en los últimos meses.
La tragedia trae a la memoria el incendio de 1996 en Kowloon, que dejó 41 muertos y provocó una reforma profunda en la normativa de seguridad edilicia. Hoy, casi treinta años después, Hong Kong se enfrenta de nuevo al desafío de revisar sus estándares en un contexto de alta densidad poblacional y envejecimiento residencial.
Mientras los bomberos combaten los últimos focos y las autoridades trabajan para identificar a las víctimas, la ciudad permanece conmocionada, con cientos de familias a la espera de noticias sobre sus seres queridos.









