En la mañana de este domingo se conoció la muerte de Rafael Cerrito, destacado artista plástico y figura central de las artes visuales de Córdoba. Tenía 76 años y se encontraba al frente de la tradicional Galería Cerrito, institución que supo trasformar en un punto de encuentro para artistas emergentes y para diversas corrientes estéticas.
Nacido en San Francisco en 1949, Cerrito se formó en la Escuela Provincial de Cerámica “Fernando Arranz” y amplió estudios en México, Estados Unidos y en talleres del maestro Miguel Ángel Budini. Su producción, centrada en la figura humana, combina muralismo, cerámica y escultura, y hoy integra colecciones privadas en más de 30 países, además de instituciones como el Museo Sobremonte, el Cabildo y el Museo Caraffa.

La gestora cultural Mariela Almada lo despidió con un mensaje donde subrayó su entrega creativa: “Hablar de Rafael Cerrito es hablar de una vida entregada al arte con una pasión que no conoce pausas”. También recordó sus inicios: “Desde sus 19 años, cuando comenzó a transitar el camino del muralismo y la escultura, supo que su obra sería su forma más profunda de dialogar con el mundo”.
A lo largo de su trayectoria, Cerrito construyó un lenguaje propio y sensible. En palabras de Almada: “Rafael supo tomar cada aprendizaje y transformarlo en un lenguaje propio, potente y sensible”.
Su rol como gestor cultural fue igualmente decisivo. Bajo su conducción, la Galería Cerrito —fundada en 1982 por su tío, el paisajista Egidio Cerrito— se consolidó como espacio de exhibición, formación y experimentación.
“Como director artístico de la Galería de Arte Cerrito, Rafael no solo construyó un espacio de exhibición, sino también un punto de encuentro para la creatividad, la experimentación y el pensamiento crítico”, destacó Almada en su despedida.
Tras el fallecimiento de Egidio en 1999, la galería adoptó su nombre actual y amplió su programación con talleres, convocatorias y actividades que reflejaron la visión del artista. “Su legado es, ante todo, un legado de sensibilidad: una manera de entender el arte como puente, como memoria y como impulso vital”, expresó Almada.
La noticia de su muerte generó profundo pesar en el ámbito cultural cordobés, donde Cerrito era reconocido tanto por su obra como por su papel formador. Su producción y su gestión continúan siendo referencia para nuevas generaciones.
“Estas palabras buscan honrar a un artista cuya trayectoria y entrega siguen iluminando a quienes se acercan a su obra. Rafael Cerrito nos recuerda que el arte es, en esencia, una forma de permanecer. Adiós Rafael…”, concluyó la gestora.
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