Un interno de 25 años murió tras ser apuñalado dentro de la Cárcel de Bouwer, en un hecho que reavivó las críticas sobre las condiciones de seguridad en el sistema carcelario provincial.
La víctima fue identificada como Marcos Alarcón, quien cumplía una condena de tres años por una causa de violencia familiar y estaba alojado en el módulo MD1 del penal de varones.
El ataque ocurrió el lunes 29 de diciembre. Según el relato de sus familiares, el día previo Alarcón había solicitado un cambio de pabellón tras denunciar amenazas y hostigamiento por parte de otros internos. Ese pedido, aseguran, no fue atendido. Horas más tarde, fue agredido con un arma blanca y sufrió una herida en el pecho.
Tras el ataque, el joven fue trasladado de urgencia al Hospital de Urgencias, donde los médicos confirmaron que presentaba una puñalada en el corazón y certificaron su fallecimiento.
La familia denunció que no recibió notificación oficial alguna sobre lo sucedido. Aseguraron que tomaron conocimiento del hecho a través de un llamado de otro interno, quien alertó a un allegado. Recién después de recorrer distintos centros de salud, los familiares llegaron al Hospital de Urgencias, donde ya se había producido la muerte.
“Queremos justicia y que las autoridades den la cara”, reclamó Lisa, tía de la víctima, quien sostuvo que hasta el 5 de enero ningún funcionario se había comunicado para explicar las circunstancias del deceso. También cuestionó la falta de información en el hospital al momento de recibir la noticia.
En respuesta, familiares y allegados realizaron una manifestación sobre la avenida Fuerza Aérea en reclamo de esclarecimiento y anunciaron una nueva movilización para el viernes.
El caso se da en un contexto de reiterados señalamientos sobre la saturación de las cárceles cordobesas y la demora en obras de infraestructura destinadas a ampliar plazas y mejorar las condiciones de detención.









