Los datos oficiales y los informes de organizaciones especializadas confirman que la violencia femicida no disminuyó. Según el Registro Nacional de Femicidios del Observatorio MuMaLá, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025 se registraron 266 femicidios en Argentina, lo que equivale a una mujer asesinada cada 33 horas. En ese mismo período se contabilizaron 997 intentos de femicidio y 184 niñas, niños y adolescentes quedaron sin sus madres como consecuencia directa de estos crímenes.
🔴Argentina.Reporte Femicidios 2025.
Se perpetraron 266 asesinatos por odio de género, 11 más que en 2024.
‼️Es urgente declarar la Emergencia Nacional en Violencia de Género, para la restitución y multiplicación de medidas efectivas para proteger a las víctimas… pic.twitter.com/KCFqTX8Vte— MuMaLá (@MuMaLaNacional) January 2, 2026
En comparación con 2024, el número de víctimas fatales aumentó: 2025 registró 11 femicidios más, sosteniendo una tasa nacional que se mantiene estable desde hace cuatro años: un femicidio cada 100.000 mujeres.
El informe también permite identificar patrones persistentes. Solo el 15% de las víctimas había denunciado previamente a su agresor, mientras que el 68% de los femicidios fue cometido por parejas o exparejas. En el 62% de los casos, el crimen ocurrió en la vivienda de la víctima o en el hogar compartido con el agresor, consolidando al espacio doméstico —socialmente asociado a la protección— como el más peligroso.
2026: los femicidios continúan mientras los medios perpetúan la violencia
A nivel territorial, Santa Cruz, Misiones, Neuquén y Chaco encabezaron las estadísticas durante 2025. Sin embargo, Córdoba fue escenario del primer femicidio de 2026: Delfina Aimino, de 22 años, fue asesinada el 1 de enero en cercanías del campus de la Universidad Nacional de Villa María. El agresor fue detenido y la causa fue caratulada como femicidio.
Desde MuMaLá, las cifras se vinculan de manera directa con el desmantelamiento de políticas públicas de prevención y asistencia. La organización advierte que el retroceso material —recortes presupuestarios, cierre de programas y debilitamiento de dispositivos de acompañamiento— se combina con un discurso oficial que desinforma y estigmatiza la lucha feminista, generando un contexto de mayor vulnerabilidad.
“La violencia femicida no descendió. Lo único que ha descendido es la respuesta estatal ante la violencia de género”, afirmó Betiana Cabrera Fasolis, directora del Observatorio MuMaLá, quien volvió a reclamar la declaración de la emergencia nacional en violencia de género para garantizar políticas de protección y prevención eficaces.









