Madrid vivió este miércoles una jornada de parálisis casi total en su zona céntrica debido a una masiva movilización de productores rurales. Bajo la consigna “¡No al Mercosur, no, no, no!”, cerca de 350 tractores y miles de manifestantes cortaron arterias principales como el Paseo de la Castellana y el Paseo del Prado. Según los organizadores, participaron 8.000 personas, mientras que la Delegación del Gobierno estimó 2.500.
Los agricultores españoles protestan contra la apertura del mercado europeo a productos del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), ya que consideran que el acuerdo firmado en enero, pero aún no vigente, los perjudica directamente.
“A ellos les cuesta la mitad poner en marcha sus cultivos porque no tienen los mismos requisitos”, lamentó Chema, un productor de cereales presente en la marcha. Entre los productos más sensibles se encuentran verduras, frutas, aceite, pescado, vino y carne vacuna, así como maíz y etanol.
La protesta alteró la vida cotidiana de la capital durante casi todo el día. La concentración frente al Ministerio de Agricultura, en Atocha, dejó postales inusuales de viajeros arrastrando maletas por el asfalto para llegar a tiempo a sus trenes.
Frente a las críticas, el presidente Pedro Sánchez defendió la validez del acuerdo, calificándolo como una “extraordinaria noticia” para España y Europa. El jefe del Ejecutivo resaltó que el pacto profundiza el mercado interior y reduce la dependencia de otros mercados, como el estadounidense.
Para calmar los ánimos, recordó que el Parlamento Europeo aprobó mecanismos de compensación y salvaguardas agrícolas, que permitirían investigar y suspender importaciones si productos sensibles aumentan más del 5% sobre la media de tres años y sus precios caen un 5% por debajo del precio en la Unión Europea (UE).
Uruguay impulsa la ratificación del acuerdo
Mientras tanto, en Uruguay, el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, entregó al Parlamento el proyecto de acuerdo comercial para su ratificación. La presidenta en ejercicio del Senado, Blanca Rodríguez, destacó que tras más de 25 años de gestiones políticas y diplomáticas, se logró concretar un pacto histórico.
“Estamos hablando del acuerdo más importante del Mercosur con un tercero (…) Es un acuerdo comercial, pero también de colaboración, cooperación y coordinación”, declaró.
Los Parlamentos de los países miembros del Mercosur deberán ratificar el acuerdo para que entre en vigor, mientras que, del lado de la UE, la aprobación corresponde al Parlamento Europeo, debido a su competencia exclusiva. Tras la firma en Asunción el 17 de enero, las autoridades uruguayas expresaron su intención de completar la ratificación antes de fines de febrero.
Pese a que el acuerdo liberalizaría el 99% del comercio entre ambas regiones, creando una zona que representa el 25% del PBI mundial, el frente europeo sigue dividido.
Países como Francia e Italia mantienen reparos, y el propio Parlamento Europeo frenó la aprobación definitiva apenas días después de la firma formal. En España, mientras el Gobierno promueve la puesta en marcha del acuerdo tras 26 años de gestiones, los productores rurales mantienen su rechazo y advierten sobre los efectos de la competencia desleal.
Tiroteos masivos sacuden escuelas y comunidades en Canadá, Rusia, Estados Unidos y Tailandia









